Editorial

Educación por el caño

viernes, 19 de noviembre de 2021 · 05:14

La pandemia ha sido devastadora para la educación. Especialmente en países como el nuestro, donde a las desafortunadas decisiones y a la discutible gestión se unieron las precariedades arrastradas por décadas de indiferencia con el sistema educativo y su calidad. Del rezago del estudiante promedio boliviano se ha dado bastantes evidencias empíricas, por su falta de dominio en habilidades y competencias básicas y su retraso en adquisición de conocimientos; la situación de los alumnos de las áreas rurales es todavía más lamentable.

Estamos a poco de cerrar la segunda gestión escolar en pandemia y las señales de las consecuencias que esto ha acarreado a niños y jóvenes bolivianos es atroz. Muchas unidades educativas decidieron regresar a las clases presenciales, a pesar de que los peligros de contagio son aún latentes, para paliar de alguna forma los retardos en el aprendizaje; los padres de familia se declararon en emergencia al ver que el apoyo ofrecido no llegó como era esperado y su participación no era suficiente. Los mismos maestros apoyaron estas decisiones ante la crítica circunstancia.

La educación a distancia no sólo provocó una baja formación de los niños, adolescentes y jóvenes, sino también la deserción  de muchos estudiantes. Según maestros y padres de familia, esta gestión escolar  también fue abandonada por el Gobierno.

“Aunque este 2021 haya sido declarado como el Año por la Recuperación del Derecho a la Educación, todo se quedó sólo en papeles porque no hubo mejoras. Además,  todo lo que el (ex)ministro de Educación (Adrián Quelca) intentó hacer fue un fracaso”, dijo el presidente de la Junta Nacional de los Padres de Familia, Franklin Gutiérrez.

A inicios de este año, Quelca –quien renunció a su cargo luego de ser imputado  por tráfico de influencias y corrupción en la designación de altos cargos de directores de educación–  prometió mejorar y fortalecer la educación porque a mediados de 2020 se clausuró la gestión escolar con la aprobación y la promoción de todos los estudiantes al nivel inmediato superior por la pandemia.

Los padres y  los estudiantes quedaron descontentos con esa determinación y pidieron una reestructuración de la educación. Con  ese criterio, el ministerio del área emitió  la Resolución Ministerial 01/2021, documento que indica que  este año la formación de los estudiantes  sería bajo tres modalidades: a distancia, semipresencial y presencial.

Según el ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz, Leandro Mamani, las modalidades  fueron un “fracaso” y  los estudiantes de las ciudades fueron los más perjudicados. “Por la pandemia, en el área urbana, las clases fueron a distancia,  es decir, virtuales. En  el área rural  aplicaron las modalidades presencial y semipresencial”, aseguró Mamani. “Este año, los estudiantes del área rural  aprendieron  más que los de las urbes”.

Por otro lado, las promesas de que el internet sería gratuito para los estudiantes nunca se consumaron y padres y maestros tuvieron que invertir en ello y en la compra de equipos electrónicos. Otra promesa que se quedó en el olvido fue la dotación de equipos de celulares: se entregó uno o dos por unidad educativa y muchos de ellos no funcionaban. Tampoco se cumplió con la oferta de entregar textos para el avance curricular (estos fueron repartidos a destiempo y ya no cumplieron la función que se precisaba). Según el ejecutivo de la Federación de Estudiantes de Secundaria, las autoridades departamentales y distritales no cumplieron con la logística necesaria para esa entrega. Finalmente, la educación a través de medios de comunicación (teleducación) sólo fue un derroche de dinero y no tuvo ninguna incidencia.

Es deplorable que, mientras el país se debate en conflictos políticos, temas esenciales para el desarrollo de la sociedad sean tan relegados. Dos años perdidos significan un daño incalculable para las presentes generaciones de estudiantes bolivianos y, ante esta debacle,  nadie tiene respuestas y menos propuestas de solución.

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