Editorial

Permisividad ante el grupo armado

domingo, 28 de noviembre de 2021 · 05:15

El grupo armado que opera en San Julián y Guarayos actuó violentamente por segunda vez en menos de un mes, en esta ocasión contra policías y fiscales que intentaron ejecutar las órdenes de aprehensión en contra de los principales acusados del secuestro de un grupo de periodistas, uniformados y empresarios agrícolas en la propiedad Las Londras.

La primera acción violenta ocurrió el 28 de octubre justamente en aquel predio, en el que el grupo irregular retuvo durante siete horas a una comitiva propiciada por los empresarios agrícolas que pretendían demostrar la presencia de avasalladores en la propiedad. En aquella ocasión operaron encapuchados, portando y disparando armas de fuego y aterrorizando a los visitantes.

Producto de ese hecho hubo una fuerte presión, principalmente del gremio de la prensa, para dar con los responsables que, dicho sea de paso, fueron identificados a través de los videos que se grabaron el día del secuestro y, para mayores señas, aparecieron en entrevistas televisivas justificado su accionar y fueron anfitriones del director del INRA de Santa Cruz en la zona.

Casi un mes después, la Policía ejecutó un operativo en las cercanías de San Julián para detener a cuatro acusados, pero sólo logró aprehender a uno de ellos. El principal sindicado, Paulino Camacho, fugó en su vehículo lanzando disparos al aire y en su fuga estuvo a punto de atropellar a la comitiva de fiscales. Luego, dos policías fueron retenidos por los pobladores de San Julián y, cuando fueron liberados, no tuvieron otro camino que retirarse del lugar.

El acusado, como muestra de su poder, se presentó luego en la Policía de San Julián acompañado de una gran cantidad de gente para exigir que le tomen las declaraciones allá y no en Santa Cruz. La policía local, por supuesto, lo dejó marcharse aduciendo que no había fiscal para que recibiera su testimonio.

Pese a estas evidencias y a las declaraciones hechas por el fiscal que vio lo sucedido y fue víctima de la violencia, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, insiste que en la zona no hay grupos armados, que los policías trabajaron con normalidad y que solo se presentaron acciones individuales que serán tratadas en la justicia. “Desde luego que no existe un grupo que haya pretendido ejercer violencia en San Julián. Como Ministerio de Gobierno manifestamos que no toleramos ningún tipo de violencia en nuestro país, venga de donde venga será investigado por la fuerza del orden preconstituido”, indicó ante el asombro nacional.

No es que el ministro sea ingenuo o esté desinformado, sino que, en los sucesos de Las Londras y de San Julián, existe un trasfondo político en el que se juegan intereses de los denominados interculturales, una poderosa organización del Movimiento Al Socialismo (MAS). Las bases de esta organización son los que hasta hace poco se conocían como colonizadores, es decir, habitantes de diferentes puntos del país que “colonizaban” tierras del oriente para instalar su actividad económica. Esa organización, que ha crecido al punto de cogobernar el país con el MAS, sigue avanzando en su objetivo y, según especialistas en el tema tierra, provienen en su mayoría del Chapare, donde no se mueve nada sin la autorización de los sindicatos cocaleros, presididos por Evo Morales.

La novedad de este 2021 es que han empezado a operar grupos armados que defienden esos intereses y que operan desde San Julián, el bastión del MAS en el oriente. En ese contexto se entiende la actitud permisiva del gobierno respecto a estos grupos irregulares, al punto de negar su existencia y de exponer a sus propios policías ante la actitud violenta de sus integrantes.

Lo que está ocurriendo en aquella zona donde se disputa la tenencia de la tierra con el poder agroproductor de Santa Cruz es algo muy grave. Está en plena formación un grupo subversivo que, a la larga, puede sumir al país en una crisis de seguridad sin precedentes. El Gobierno debería actuar con rapidez para cortar de raíz estos gérmenes de violentos porque luego puede, cuando el monstruo crezca,  ser incontrolable para el propio MAS.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

Otras Noticias