Editorial

Una bienvenida deplorable

miércoles, 3 de noviembre de 2021 · 05:15

A pesar de que las autoridades anunciaron con bombos y platillos la renovación de las instalaciones del Aeropuerto Internacional de El Alto hace poco más de dos años (especialmente el área internacional), la mala calidad de las obras y el escaso tino estético han dejado poco de nuevo y menos de acogedor a  dicho aeropuerto.

Llegar a La Paz no sólo implica preocupación con la altitud y/o el frío, también lo es con las condiciones de deterioro y mal estado de las instalaciones que acogen a los visitantes.

Pero, lo peor es que a esto se suma la mala calidad de la atención y los protocolos de recibimiento de los pasajeros, sobre todo en tiempos de pandemia.

Primero, Bolivia es uno de los pocos países que solicita prueba PCR para ingresar al territorio (que se sabe que es más costosa para el pasajero), pero, además este requisito se lo exige apenas bajar del avión, antes de ingresar al área de Migración, de modo que las colas al frío y a la hora que sea, son largas y penosas: debajo de las gradas o donde quepan los viajeros.

Luego vienen las colas para presentar documentos en Migración. Los vuelos de madrugada –tan frecuentes en La Paz- sólo tienen uno o dos funcionarios, por lo que las filas se hacen nuevamente tediosas.

Finalmente, luego de esperar por el equipaje, y a esas horas de la madrugada, viene la fila de revisión de Aduanas. Todas y cada una de las personas deben hacer pasar sus equipajes (incluso los de mano) por los escáneres y, si la Aduana lo requiere, posteriormente abrir sus maletas para una nueva revisión.

Total: más de una hora más de trámite para finalmente tomar un transporte al destino y al descanso.

En cualquier parte del mundo, se hace lo posible de hacer gratos los numerosos trámites que - especialmente la pandemia de la covid nos ha heredado-. Son muchos los protocolos de seguridad y los trámites que se exigen, pero al menos se trata de que se los haga en mejores     circunstancias y con algo de empatía.

Aunque esto parezca ser un tema menor, no lo es: que la ciudad sede de Gobierno de Bolivia no tenga buenas instalaciones, personal y condiciones para tratar a quienes llegan a la urbe es un factor más que le resta competitividad y atractivo como destino.

Se ha llamado la atención hasta el cansancio sobre la importancia que tiene para La Paz contar con un aeropuerto limpio, moderno, con personal adecuado y suficiente, y que dé el mejor trato posible a los visitantes, pero al parecer ésta no es una prioridad  para las autoridades locales ni internacionales.

Y así, La Paz, Ciudad Maravilla, sigue el camino de convertirse en un destino aislado, con pocas conexiones de acceso con el exterior y escasos servicios para atender a quienes la visitan. Solamente la belleza y espectacularidad de la ciudad sigue siendo patrimonio y deleite.

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