Editorial

La fiebre del metaverso

lunes, 13 de diciembre de 2021 · 05:15

Una metáfora del mundo real, en el que avatares de los seres humanos podrán interactuar y teletransportarse para estar virtualmente en varios lugares y actividades a la vez, es el metaverso, el mundo inventado por Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, y que promete ser el nuevo escenario mundial de la intermediación tecnológica.

Los grandes de la tecnología prometen que con el metaverso ocurrirá una revolución digital comparable con la que ocurrió cuando los teléfonos celulares fueron reemplazados por los smartphones.

Aunque Zuckerberg ha planteado que será un proceso gradual que no empezará antes de 2023, la inminencia de su irrupción ya ha causado que las ventas de bonos en ese nuevo mundo se disparen al igual que las especulaciones sobre el futuro de las comunicaciones.

Microsoft lo describe como un mundo digital habitado por “gemelos” digitales de personas, lugares y cosas (avatares) y asegura que el futuro de internet pasará necesariamente por esta nueva tecnología, que dejará atrás lo que ahora conocemos y con lo que interactuamos.

Pero, mientras esa nueva realidad se prepara, ya muchos expertos en ética de internet advierten de los peligros para la seguridad y protección de los datos de los usuarios que implicaría el metaverso.

Según algunos analistas, la cantidad de cámaras y dispositivos que se desplegarán para concretar el metaverso harán que prácticamente no quede nada sin develar. Los dispositivos regirán nuestras vidas y todo estará abierto y expuesto a ellos. La pregunta es: ¿Quién controlará esos hilos?

Muchos expertos consideran que el nuevo mundo virtual planteado por Mark Zuckerberg será una plataforma ideal para la expansión de ideas extremas como la yihad y que será extremadamente difícil controlar la expansión de ideas radicales, polarizadoras y sobre todo la desinformación.

¿Qué mundo nos espera después del metaverso? El siguiente paso de Facebook y de las demás grandes redes sociales y macroempresas tecnológicas puede resultar un tanto sobrecogedor para las personas de cierta edad y para los menos introducidos en esta era electrónica. Si actualmente la brecha tecnológica y digital es un factor de exclusión de acuerdo a indicadores educativos, etáreos, de accesibilidad a la tecnología y de desarrollo social, ¿qué se puede esperar de ese nuevo momento?

Muchos avizoran que este sea un mundo paralelo en el que además de diferencias se puede profundizar el aislamiento social. Sin embargo, lo que resulta obvio es que es un paso inevitable y hasta expectable para la humanidad. Si bien una de las sombras más evidentes de las redes sociales es la ingeniería social desplegada por ciertos actores e intereses para manipular a la opinión pública, lo cierto es que, por otro lado, la evolución tecnológica es un camino sin retorno en el que tenemos que aprender a navegar sacando el mejor provecho.

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