Editorial

Comunicaciones en Edad de Piedra

sábado, 18 de diciembre de 2021 · 05:15

En un mundo hiperconectado, que consume vorazmente y por medios alternativos a los tradicionales, el no contar con un correo ni tener facilidad para las compras en línea es, definitivamente, retrógrado. Mientras todo el planeta compra por internet, recibe y despacha envíos a diferentes puntos del orbe con una velocidad ultrasónica, en Bolivia no existe correo, direcciones postales ni nada parecido y, lo que es peor, se cuenta con un servicio de Aduanas tan burocrático que hace pensar que sus administradores no tienen idea del valor del tiempo (y el dinero) de los demás.

No sólo es que Bolivia no tiene ley de e-commerce, ni que la cultura de pago por internet sea aún incipiente, ni que no haya forma por la que un emprendedor nacional pueda poner en ventas sus productos porque difícilmente se puede recibir pagos online fuera del país. Además de todo esto, según un informe de Página Siete, las compras por internet desde Alibaba,  Ebay u otras plataformas se han convertido en una odisea para miles de personas en el país debido a que los costos de importación triplican el precio original.

El reporte de Página Siete cuenta con varios testimonios de usuarios de los servicios de venta por internet que han pasado por todo tipo de peripecias para poder tener sus pedidos en mano. Por ejemplo, el periodista Javier Badani comentó la experiencia que le tocó vivir al comprar un pequeño regalo de Navidad en una tienda online de EEUU. El costo del producto era equivalente a 140 bolivianos y el costo de envío a La Paz 187 bolivianos, es decir 327 bolivianos en total. Sin embargo, para recoger el paquete en DHL le comunicaron que debe pagar adicionalmente 300 bolivianos como  costo de liberación aduanera, 45 bolivianos por gestión de almacenamiento aduanero, 50 bolivianos por el IVA y 100 bolivianos por uso de formulario digital.  En total, el pago a realizar para recoger el producto sumó 822 bolivianos. Es decir casi seis veces el valor original.

Esto representa un retroceso para el país, pues además de no contar el país con medios de transporte económicos ni un servicio de entrega de mercadería y/o correspondencia, se ha optado por alentar la burocracia y la corrupción con estas medidas, que supuestamente se adoptan con el fin de evitar el contrabando. Curiosamente, las autoridades que organizan esto, creen que haciendo la vida imposible a quienes compran productos del exterior harán que estos desistan de hacerlo, sin embargo, lo único que logran es que lo hagan por vía del contrabando, que paradójicamente resulta más expedito y conveniente en costos.

El presidente de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduana, Antonio Rocha, explicó que, si se contara con una mejor empresa de correos, para esas compras se aplicaría un régimen de despacho postal con menores costos por tratarse de compras de bajo valor por internet. Sin embargo, las opciones van por la vía de desincentivar las compras por internet, lo que va francamente contra corriente.

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