Editorial

Analizar importación privada de vacunas

martes, 2 de febrero de 2021 · 05:19

Bolivia enfrenta la gigantesca tarea de luchar contra la expansión del coronavirus. Lo hace pese a tener una infraestructura de salud deficiente, escasos recursos humanos y materiales y dificultades organizativas. Dentro de poco empezará otro problema, la distribución masiva de la vacuna.

Desde ese punto de vista, no se sabe dónde se almacenarán las millones de cápsulas necesarias, que además deben estar refrigeradas. Tampoco se conoce con claridad quién obtendrá la vacuna de manera prioritaria. Sólo se ha dicho que las primeras 20.000 dosis (una gota en el mar) estarán destinadas al personal de salud. El transporte a otras localidades incorpora también dificultades, como evitar pérdidas o robos, mantener la cadena de frío, etc.

Una manera de ayudar a quitar presión al Estado en esa tarea sería autorizar la importación privada de vacunas. Algunos países de la región, como Brasil, Perú y México, están en ese camino, según lo ha hecho notar Marcelo Arequipa,  columnista de este diario. Otras naciones latinoamericanas también analizan esta posibilidad. Es una buena idea,  ya que permitiría que mucha gente pueda acceder a la inmunización sin presionar más de lo que está el servicio público de salud.

Obviamente que ello no implica que el Estado deje su responsabilidad de entregar la vacuna de manera gratuita a toda la población interesada, y que tiene que hacerlo de la manera más eficiente posible. Pero que existan dos “carriles” en la entrega de la vacuna ayudaría precisamente en hacer más ordenado y fácil el proceso. Además, ello garantizaría una importación adecuada y legal de la vacuna. Si no se autoriza, es seguro que habrá mercado negro para la misma y que en muchos casos no se podrá saber si el producto adquirido es o no seguro. De hecho, en semanas recientes se han dado a conocer denuncias sobre la práctica inescrupulosa de algunos comerciantes que importan productos médicos al país que no tienen ninguna garantía y que, en muchos casos, son adulterados. Ello ocurre cuando no se permite la comercialización libre y transparente. En contra de la importación privada existen voces que señalan que ésta solo beneficiará a quienes tengan cómo adquirir el producto. 

Pero que las personas más adineradas puedan acceder a la vacunación haciendo un pago, incluso podría ahorrar recursos al Estado y liberar en algo al exhausto personal de salud. Ojalá las autoridades analizaran esta posibilidad. Con todo, la idea debe analizarse cuidadosamente: la importación privada debe ser bien regulada para que asegure condiciones de calidad y seguridad que son fundamentales.

 

 

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