Editorial

Escudo o logotipo, ese el debate

lunes, 22 de febrero de 2021 · 05:15

Está causando polémica el decreto 4445, emitido el 13 de enero de este año, relativo a lo que se ha denominado “la imagen del Gobierno”. 

La actual gestión ha decidido incorporar un nuevo logotipo de uso obligatorio en todas las instituciones del Estado que consiste en una cruz andina profusamente decorada. La disposición señala: “Con el objeto de recuperar la identidad plural, con inclusión social, diversidad cultural de las y los bolivianos y buscando la descolonización y la despatriarcalización, mediante una imagen de Gobierno inclusiva e integradora, es necesario contar con una imagen que contemple estos elementos y guíen la gestión de Gobierno”.

Las reacciones no se han dejado esperar, se ha asumido que  este nuevo diseño va a sustituir al escudo nacional como símbolo patrio, pues hasta ahora, en todas las entidades del Estado y del Órgano Ejecutivo figuraba el escudo nacional. En los hechos no es una sustitución, pues los símbolos patrios siguen siendo los mismos, pero  representa, digamos,  una imposición gráfica no necesariamente aceptada por todos.

El MAS tiene cierto complejo de “adanismo”, la idea de que todo lo que ocurrió antes de la llegada de ese partido al poder no tiene valor. Por eso incluso se cambió el nombre del país al aprobarse la nueva Constitución, un logro que muy pocos partidos han tenido en la historia de América Latina.

Con esta nueva imagen, el actual Gobierno busca, dice el decreto, “recuperar la identidad plural, con inclusión social”, algo que aparece muy discutible. La chakana, supuestamente está destinada a representar a toda Bolivia, pero falla desde su inicio: al ser una cruz, precisamente andina, deja de lado el resto de las sensibilidades nacionales. Muchas personas de otras regiones, e incluso del occidente del país, deben sentirse alienadas ante el  nuevo y confuso logo.

El Gobierno tiene el derecho de tener una imagen que lo represente, pero en este caso ha ido más allá: no sólo ha elegido ese distintivo para representar al país, digamos para planes de turismo, sino que lo está llevando a un sitial de representatividad oficial. 

Carlos Mesa, por ejemplo, calificó de “inaceptable e inconstitucional” que se haya instruido por ejemplo a embajadas y consulados de Bolivia colocar la chakana como el “elemento central de identificación de Bolivia”.

El MAS tiene en su ADN el sectarismo. Sus líderes creen que sólo ellos tienen la visión correcta de la realidad. Sus acciones siempre estarán destinadas a la polarización y a tratar de marginar a sus adversarios, o a cooptarlos, nunca a aceptarlos en igualdad de condiciones y mucho menos incluirlos.

 

 

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