Editorial

Frontera abierta y sin control

sábado, 6 de febrero de 2021 · 05:15

Mientras casi todos los vecinos cierran sus fronteras con Brasil o establecen duras restricciones para el flujo de pasajeros, Bolivia mantiene su línea fronteriza abierta y, lo peor, sin ningún control para evitar el ingreso de ciudadanos contagiados de Covid-19.

Los estados brasileños cercanos a Bolivia, como son Amazonas y Rondonia, están sufriendo una dura crisis por la segunda ola de la pandemia, que ha llegado con la nueva cepa brasileña dejando el sistema de salud colapsado y con una situación incontrolable.

Frente a esa situación diversos países del mundo prácticamente están negando el flujo migratorio desde y hacia Brasil y, entre ellos, los más radicales han sido los países vecinos. Por ejemplo, Colombia suspendió los vuelos desde y hacia Brasil, lo propio hizo Perú. Entre tanto, Guyana cerró su frontera con aquel país y el gobierno argentino decidió reducir a la mitad el flujo de vuelos.

En cambio, Bolivia que limita justamente con los territorios más afectados por la pandemia en el lado brasileño, no ha tomado ninguna medida al respecto. Por el contrario, Página Siete recogió testimonios que indican que ni siquiera se hacen los controles básicos como pedir una prueba de negatividad de Covid-19 para el ingreso a territorio nacional. En algunas ocasiones, se rocía con alcohol a los recién llegados o se les toma la temperatura, pero nada más.

A nivel interno, el gobierno de Luis Arce ha optado por no tomar medidas que afecten la economía y, por lo visto, la misma actitud está asumiendo respecto a la frontera más riesgosa para la salud.

Un periodista brasileño que hizo el tránsito fronterizo la semana pasada dio la alerta de que no se estaba haciendo ningún control para evitar la propagación del coronavirus en el lado boliviano, luego Página Siete recogió testimonios de otros pobladores y de periodistas, tanto en Guayaramerín como en Cobija, y la coincidencia es que no hay medidas de control. Los consultados afirman, además, que durante la primera ola sí existían puestos militares en la frontera y que ahora éstos son  inexistentes.

Esta situación demuestra dejadez y negligencia de parte del gobierno boliviano pese a que la pandemia en el país está causando mucho dolor a las familias, entre ellas, a las de los médicos que han perdido la vida.

No les cuesta nada a los ministerios de Defensa, de Gobierno y de Salud diseñar una estrategia de contención de la pandemia en las fronteras y particularmente en la de Brasil. Por otro lado, llama la atención que tampoco se han establecido restricciones a los vuelos de y hacia aeropuertos brasileños, pese a los riesgos de estos viajes.

 

 

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