Editorial

El «nacionalismo» de las vacunas

domingo, 7 de febrero de 2021 · 05:15

Esta pandemia ya cumple un año, y no parece estar en su  declinación. Todo lo contrario. Cuando muchos veíamos ya el principio del fin de una pandemia que ha transformado nuestras vidas, nos damos cuenta de que a lo mucho estamos en el fin del principio, y que nos tomará un par de años más volver a la vida que dejamos atrás a inicios de 2020.

Con todo, las cosas van cambiando. Si el primer año de la pandemia se caracterizó por los esfuerzos de los países en detener la vida y encerrar a sus ciudadanos en cuarentenas nunca antes vistas, este 2021 -que comenzó con furia- tiene la vista puesta en la vacuna como meta y solución.

Los programas de inmunización contra la Covid-19 han comenzado en muchos países, pero junto a ello se van anunciando los que serán los problemas: 1) el desajuste entre oferta y demanda: las farmacéuticas están trabajando a marcha forzada, pero es imposible que cubran los pedidos que han realizado los países; y 2) un rezago incalculable en los planes de vacunación.

El llamado “nacionalismo de las vacunas” es la ideología predominante en estos tiempos. Los países más ricos han hecho compras adelantadas que están en la prioridad de las entregas. Algunos han comprado, incluso, mucho más de lo que necesitan, y las fabricantes tendrán que responder a esos compromisos. Los países en desarrollo están a la espera de este insumo y algunos -como Bolivia- ya han hecho promesas a la población y ofertado la vacuna como la solución “estructural” a la pandemia, pero tendrán que esperar un tiempo aún indeterminado para acceder a ella.

Según un reporte del portal español El Confidencial, “a mediados de enero el continente africano sumaba apenas 2.000 inyectados y América Latina se acercaba a las 200 mil, muy lejos de los 8,5 millones en Europa, 10,8 millones de EEUU y casi 14 millones en Asia”. La divergencia en la curva de vacunación entre países con más o menos recursos es alarmante: un pequeño grupo de países ricos que representan el 16% de la población mundial se han asegurado el 60% de la oferta de vacunas global.

Según un reciente reporte de la unidad de inteligencia del The Economist (EIU), muchos países no podrán vacunar a la mayoría de su población hasta 2023 y, en el caso de las economías más pobres, la inmunización masiva podría tardar hasta 2024 (si es que se llega a dar a nivel masivo). 

Al nacionalismo de las vacunas se añade la diplomacia de las vacunas, que jugará un papel importante a la hora de determinar cómo los países en desarrollo tendrán acceso a una vacuna en los próximos meses, con Rusia y China utilizando el lanzamiento de sus propias vacunas contra el coronavirus para promover sus intereses.

A todo ello hay que agregar temas de logística y costo de las campañas de vacunación. Como se sabe, las vacunas contra la Covid-19 deben ser transportadas y manipuladas con estrictos cuidados, con cadenas de frío que no pueden ser alteradas. Esto implicará altos costos para que los productos lleguen hasta poblaciones -muchas veces dispersas- en buenas condiciones y oportunamente. Este es un aspecto que tanto el Gobierno nacional como los gobiernos locales deberán preparar con los pocos recursos con los que cuentan.

Lo cierto es que tanto el nacionalismo como la diplomacia de las vacunas no harán otra cosa que profundizar la ya desigual forma en que el mundo está encarando esta pandemia. Que haya países como Canadá, que ha adquirido el equivalente a cinco dosis por habitante, mientras que en países en desarrollo éstas llegan por goteo y con un incierto cronograma que pueda garantizar su acceso masivo, significará que en ciertas regiones y naciones del mundo, como Bolivia, tendremos que prepararnos para seguir combatiendo la enfermedad por largos meses en condiciones muy precarias. Por otro lado, esta política frenará el crecimiento y lastrará la recuperación económica global. Y aún más preocupante, esas regiones podrían incubar nuevas variantes de la enfermedad ante las que las flamantes vacunas y tratamientos podrían ser ineficaces.

 


 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

26
1

Otras Noticias