Editorial

Dichos y hechos de la misoginia

martes, 23 de marzo de 2021 · 05:15

Dice que en los detalles está el diablo, y por mucho que el discurso contra la violencia hacia la mujer, la igualdad y la equidad se imponga, los “usos y costumbres” de nuestra sociedad van por el lado opuesto.

Esto quedó en evidencia tres  veces en apenas una semana. La primera señal se dio cuando se produjo la detención de la expresidenta Jeanine Añez, la madrugada del sábado 13 de marzo. El domingo, cuando se le tomó declaración, la exmandataria lamentó, entre otras cosas, que un abogado sostuviera que no tiene familia por ser divorciada: “Eso me parece una total falta de respeto a las mujeres”, dijo. Sin duda, el estigma de la mujer divorciada permanece intacto en las mentalidades machistas y obtusas, y -aunque no se ha identificado al abogado que hizo esa afirmación- no es de extrañar que este argumento haya sido esgrimido de manera estigmatizante hacia una mujer. Sucede todos los días.

La segunda exhibición se produjo en Monteagudo, en un acto al que asistió el expresidente Evo Morales. Un grupo de mujeres lo abucheó y tiró huevos a la comitiva, lo que derivó en que el alcalde de esa población, Ronald Aramayo, soltara: “Lamentablemente cuatro, cinco señoras solteronas –discúlpenme las señoras solteronas– que hoy vienen, nos botan huevos, sino a ver hace falta quién los huevee (...) Nosotros los alcaldes cabeza blanquita pero jóvenes, vamos a tener que atender a esas señoras”. El expresidente aplaudió la alocución del alcalde, no sabemos si como parte de los festejos o por lo que expresaba. En todo caso, una vez más, el usar la estado civil de una mujer para denigrarla no es nuevo, tampoco el señalar a una mujer sin pareja como loca o desquiciada.

Y la tercera, pero no menos ilustrativa, se produjo en La Paz, nada menos que en la Asamblea Legislativa, cuando se decidió regalar a los asambleístas Viagra por el Día del Padre. “Nos entregaron como parte del regalo del Día del Padre, a todos los hombres de la Cámara, pastillas de Viagra. (...) Esto causó la molestia de algunos de los colegas que tienen diferentes creencias (...) tiene que haber seriedad en el momento que se va a agasajar a hombres y mujeres”, manifestó un diputado. No se aclaró si este producto fue comprado con recursos del Estado, pero encontrar en este regalo un homenaje a la paternidad es una expresión de machismo recalcitrante.

Son, como decimos, señales a contramano de lo que se pretende construir como sociedad y como Estado. La violencia no sólo se imprime a golpes, también se lo hace con el menosprecio, la discriminación y fomentando el machismo irresponsable. Las autoridades y representantes del Estado son los primeros que deben demostrar respeto a las mujeres. No se puede construir una sociedad más equitativa desde la violencia.
 

 

 

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