Editorial

¿Qué ocultan en Chimoré?

miércoles, 31 de marzo de 2021 · 05:15

El gobierno de Luis Arce está envuelto en un escándalo por la intensa actividad aérea registrada el 10 de marzo en el aeropuerto de Chimoré, en el Chapare cochabambino, pese a que esa terminal aérea se encuentra inoperable desde hace unos dos años por falta de pasajeros para las aerolíneas comerciales.

Según la denuncia original dada a conocer por los trabajadores de Aasana, aquel día se registraron 36 vuelos, aunque el director de la institución, Ruddy Balderrama, que ya fue destituido del cargo, dijo que solo fueron 17 las operaciones. 

Luego quedó aclarado que fueron 16 aterrizajes y 16 despegues, haciendo un total de 32 vuelos, lo que supera al tráfico aéreo de los principales aeropuertos internacionales del país. Pero, no es el número lo que llama la atención, sino el secretismo con el que se realizaron, sin que el Ministro de Obras Públicas conozca de las operaciones aéreas y sin convocar al Consejo de Coordinación Interinstitucional para la Facilitación del Transporte Aéreo Internacional (Concifal), que según Montaño es un requisito para la reapertura de un aeropuerto que no reunía las condiciones de operabilidad. El Concifal está compuesto por representantes de diferentes instituciones del Estado y la Asociación de Líneas Aéreas de Bolivia (ALA).

Al secretismo hay que agregarle las contradicciones que existen entre las altas autoridades del ejecutivo. Por un lado, el destituido jefe de Aasana asegura que el ministro Montaño conocía de las operaciones. Es más, asegura que él las instruyó y que seguramente por sus recargadas laborales se le olvidó el asunto, como si fuera un detalle fácilmente olvidable. 

Por otro lado, también están contrapuestas las versiones de los ministros de Obras Públicas y de Gobierno, Eduardo del Castillo. El primero asegura que no hubo controles de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico, mientras el segundo asegura que sí los hubo. 

Esta última contradicción no es menor, tomando en cuenta que el Chapare es la principal zona productora de coca que no pasa por los mercados legales y es centro de una fuerte actividad del narcotráfico, lo que queda corroborado cada vez que se encuentran factorías de droga en la zona.

El ministro Montaño, ante la evidencia del caso, optó por destituir a Balderrama e iniciarle un proceso por haber reabierto el aeropuerto de Chimoré sin su conocimiento y vulnerando la ley. “Con esta reapertura del aeropuerto se vulneró el artículo 191 de la Ley 2902 de Aeronáutica Civil, que se refiere a las sanciones contra las personas que pongan en peligro la seguridad de un aeropuerto (...)”, dijo la autoridad, quien un día antes había anticipado que se cometieron delitos en aquella operación.

En su descargo, Balderrama señaló que los vuelos corresponden a escuelas de pilotaje que aquella fecha se dieron cita en Chimoré para participar de la reapertura de la terminal aérea. Acostumbrado como está el gobierno del MAS a darle pompa a cada una de las actividades, es difícil creer que las operaciones aéreas hayan sido reabiertas sin nota de prensa, sin invitados especiales, sin transmisiones en vivo, sin la presencia del presidente Luis Arce o, al menos, del Ministro de Obras Públicas. 

Queda pues la sospecha de que aquellas operaciones aéreas estaban ocultando algo y, luego de haberse descubierto el caso, lo mínimo que espera el país es una explicación transparente de lo sucedido. 

La construcción del aeropuerto de Chimoré, durante el gobierno de Evo Morales, demandó casi 35 millones de bolivianos y siempre estuvo envuelto en polémicas porque está claro que semejante inversión no es justificable para un municipio pequeño como Chimoré. Ahora que se ha destapado el escándalo de los vuelos no autorizados, las dudas crecen.

Una simple destitución no puede tapar tamaña ilegalidad y, si este gobierno quiere dar una imagen de rigurosidad y de férrea lucha contra las actividades ilícitas, debe hacer una investigación seria y transparente para dar respuestas al país.
 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

224
2

Otras Noticias