Editorial

Biden y la pandemia de las armas en EEUU

sábado, 17 de abril de 2021 · 05:15

Es difícil actualizar los datos de los muertos y heridos por armas en EEUU. Prácticamente todos los días y frecuentemente más de una vez al día, se producen tiroteos masivos en algún lugar de ese país. Solamente el 15 de abril  se produjeron estos ataques fortuitos en Indianápolis, Indiana; Pensacola, Florida;  y Washington DC. El resultado: 18 muertos.

El más grave de estos hechos sucedió en Indianápolis, dentro de una tienda de Federal Express, cuando un sujeto blanco empezó a disparar con un rifle automático a las personas que se encontraban en el almacén. Se desconocen las razones, pero como resultado de ello ocho personas murieron y cuatro más se encuentran heridas de gravedad.

No son casos aislados, cada día mueren 106 personas por disparos de armas de fuego en EEUU. En 2019, al menos 38.730 personas fallecieron por disparos, de las que 14.970 fueron víctimas de homicidios, asesinatos, disparos intencionados y por uso defensivo, frente a los 14.789 muertos de 2018. A las 14.970 víctimas mortales de disparos intencionados o accidentales en 2019, se suman 23.760 muertes por suicidio con este tipo de armamento (datos de la agencia EFE).

CNN reporta que desde el 16 de marzo, al menos 45 tiroteos se dieron en el país -considerando tiroteos a los hechos en los que más de cuatro personas son alcanzadas por disparos simultáneamente-.

En un país con 327,1 millones de habitantes, hay entre 200 millones y 350 millones de armas de fuego en manos de la ciudadanía, pero las cifras son vagas porque no existe un censo nacional. Un informe del Instituto Nacional de Justicia estadounidense (NIJ), de 2009, recoge que los habitantes de EEUU disponen de 310 millones de armas, lo que equivale al 48% de todas las que hay en el mundo. La facilidad para adquirir casi cualquier tipo de arma de fuego y las diferentes leyes estatales que permiten su porte visible u oculto son uno de los asuntos más polémicos.

Hay pocas esperanzas de que esto cambie, ya que el control del uso de armas es prácticamente imposible. Por ahora, las esperanzas están en lo que pueda hacer el presidente Joe Biden, quien ha demostrado su desolación y angustia ante la escalada de muertes. “La violencia con armas hiere el alma”, dijo Biden al conocer sobre los incidentes de Indianápolis, y ordenó que todas las instituciones del Estado coloquen banderas a media asta en honor a las víctimas. “Demasiados estadounidenses mueren cada día por la violencia de las armas (...) El reporte de hoy es sólo el más reciente en una serie de tragedias”, sostuvo.

Joe Biden ha pedido al Congreso de su país adoptar medidas que limiten el uso y acceso a armas de fuego (especialmente los fusiles de asalto); además, ha definido la violencia con armas en EEUU como una epidemia y “una vergüenza internacional”.

Sin embargo, la segunda enmienda de la Constitución estadounidense permite el “derecho del pueblo a poseer y portar armas”. Un derecho que el Partido Republicano no pretende limitar a pesar de las numerosas muertes que se producen.

Con todo, Joe Biden ha emitido una serie de decretos  para limitar el libre acceso a algunos tipos de armas, especialmente aquellas de fabricación casera (ghost guns) que se compran por partes y son ensambladas por el usuario sin que haya sobre ellas registro posible, dificultando que puedan ser rastreadas; también propuso aumentar las regulaciones para los soportes de brazo diseñados para estabilizar el arma, un dispositivo usado por el sospechoso del tiroteo de Colorado que dejó 10 muertos. Sin embargo, éstas son medidas parciales y ciertamente de poco impacto para un asunto de salud pública como se ha definido a las muertes por armas en EEUU. Esta “mancha en el carácter” estadounidense (en palabras también de Biden), es un reflejo de la intolerancia, el racismo y la discriminación que se multiplica en esa nación: buena parte de los homicidios afectan sobre todo a negros y latinos, además de resultar en asesinatos machistas.

 

 

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