Editorial

El MAS siempre gana, aunque pierda

domingo, 18 de abril de 2021 · 05:15

El Movimiento Al Socialismo (MAS), que fue derrotado en seis de las nueve gobernaciones, tiene, como por arte de magia, mayoría en las nueve asambleas departamentales, lo que podría generar ingobernabilidad en los gobiernos regionales.

En el único departamento donde no logró mayoría legislativa es en Santa Cruz, pero, pese a la contundente victoria del opositor Luis Fernando Camacho, el MAS empató con Creemos a 11 asambleístas cada uno. No obstante, como Evo Morales dijo que administraría la región desde la Asamblea Legislativa, para darle gusto, su partido consiguió una alianza con el bloque indígena y dejó a Camacho sin mayoría.

Beni es otro departamento donde un opositor ganó la Gobernación en primera vuelta (Alejandro Unzueta del MTS); pese a eso, el MAS tiene 12 asambleístas y el MTS se quedó sólo con siete.

Aplicando porcentajes, con base en los resultados de la primera vuelta, se puede ver con mayor nitidez la desproporcionalidad en la asignación de escaños en claro beneficio del MAS. En La Paz, donde el MAS sacó 39,70%, tendrá el control del 62,5% de la Asamblea. En Cochabamba, con 57,44% de los sufragios, tendrá el 78,1% de la Asamblea. En Santa Cruz, el MAS sacó 38,17%, pero obtuvo el 47,8% de la Asamblea. 

En el caso de Oruro, con el 46,31% de los votos, el MAS tendrá el 78,1% del Legislativo. En Potosí, con 44,05% de sufragios, controlará el 75% de la Asamblea. En Tarija, con 38,17% de votos, tendrá el 48,1% de los asambleístas. En Chuquisaca, con el 39,12% de los votos, el MAS se queda con el 73,7% de la Asamblea. En Beni, la votación del MAS fue 22,21%, pero tendrá el 50% de los asambleístas, mientras que, en Pando, con el 41,08% de los sufragios, obtuvo el 72,2% del Legislativo departamental.

Pero, ¿por qué sucede esta aberración política y matemática?

El exdiputado Fabián Yaksic, que desde el 2010 viene advirtiendo sobre esta situación, explica que en los legislativos departamentales se suman los asambleístas por territorio (equivalentes a los uninominales de los diputados) con los obtenidos por población, lo que termina dando una doble representación. Entre tanto, en Diputados se restan los uninominales de los plurinominales y eso da una representación más real y acorde al porcentaje de votos obtenidos por el partido.

Yaksic explica que la ley para diputados debería aplicarse también para los asambleístas departamentales, pero debido a dos directivas del expresidente del Tribunal Supremo Electoral, Antonio Costas, emitidas cuatro días después de las elecciones de 2010, los curules se suman, en vez de restarse. Y, luego, el MAS elevó esa idea a rango de ley.

Pero, ésa no es la única distorsión. Existe otra también importante. Por cada provincia se elige un representante y en el caso de La Paz, por ejemplo, la provincia Murillo, que tiene enormes concentraciones urbanas en la sede de Gobierno y en El Alto, tiene un solo representante. Esto beneficia al MAS y perjudica a los opositores, pues en las ciudades el voto es mayoritariamente antimasista.

El daño ya fue hecho en 2010, en 2015 y se volvió a repetir este 2021, pero esta vez el tema adquiere mayor sensibilidad porque los opositores ganaron las gobernaciones, pero tendrán a las asambleas en contra.

Por eso, los dirigentes del partido oficialista al día siguiente de la segunda vuelta cantaban victoria diciendo que la gobernabilidad depende de ellos. 

En todo caso, los gobernadores también tienen mecanismos constitucionales para hacer gestión con decretos departamentales y otros instrumentos. Sin embargo, lo importante es que el MAS entienda que no pude bloquear la gestión de los ejecutivos porque acrecentará el rechazo ciudadano que ya tuvo su primera expresión en las urnas.

Son tiempos de equilibrios, de coordinación, de trabajar en conjunto para sacar al país de la crisis sanitaria y económica y dejar atrás la confrontación, el encono y la venganza. Ojalá el MAS entendiera el mensaje de los resultados electorales.
 

 

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