Editorial

Migración y racismo en Argentina

martes, 20 de abril de 2021 · 05:15

Ya es suficientemente difícil la vida de un migrante que deja atrás su patria y su familia para buscar mejores oportunidades. Muchos deben salir de sus países sin nada más que lo puesto, escapando de la persecución e inseguridad. Otros son indocumentados y sus condiciones de vulnerabilidad los hace presa de abusos y violación de sus derechos más elementales.

A las situaciones de desprotección y maltrato, y sin mencionar las restricciones de acceso que ponen muchos países, se suma la discriminación y el racismo en sus peores expresiones.

Es lo que pudimos presenciar hace unos días con un caso suscitado en Mendoza, Argentina. Un joven agricultor boliviano fue embestido con un tractor por el dueño de la finca en la que trabajaba, frente a la angustia de su familia y sin que nadie lo pudiera defender.  Un video que llegó al Diario Mendoza y que luego fue compartido en redes sociales bolivianas muestra cómo el dueño de la empresa Germinando S.A., José Sánchez, intenta atropellar al trabajador boliviano Alex Vega, de 20 años.

Sánchez y su hijo se hicieron presentes en la finca para desalojar a los bolivianos que vivían allí, mientras trabajaban para el hacendado. Según narraron las víctimas, el empresario y su familiar estaban enojados por el reclamo de los empleados que exigieron que les paguen los sueldos  adeudados.

Vega vive y trabaja en esa hacienda hace cuatro años. El padre del joven herido declaró que el hacendado le hizo firmar un papel “aprovechando que no sabía leer, ese papel luego de firmarlo me dijeron que era la renuncia al contrato”, denunció ante la prensa argentina. Por si eso fuera poco, los dueños de la hacienda les cortaron la luz y el agua a los bolivianos. La familia tiene tres menores de edad y ninguno asiste a la escuela por falta de dinero.

Es pues una expresión de profunda falta de respeto a la dignidad de un ser humano; de explotación, discriminación y racismo ejercidas desde el poder y la impunidad. Y como ésta hay muchas historias que se repiten en Argentina, donde más de 400 mil bolivianos son migrantes. Hace unos meses también a través de un video en redes sociales, atestiguamos cómo una pareja agredía verbalmente a un par de vendedores bolivianos de verduras con epítetos racistas y discriminadores.

Lo peor de todo es que las denuncias generalmente no llegan a ninguna parte, y que las autoridades, cuando intervienen, prefieren mirar para otro lado y no sancionar a sus conciudadanos, con lo que validan estos abusos.

Ojalá el Gobierno boliviano, que para fines ideológicos y políticos tiene tanta cercanía con el argentino, proteste y busque justicia para estos compatriotas.
 

 

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