Editorial

Una carta que lo dice todo

viernes, 30 de abril de 2021 · 05:15

La carta dejada por el asesino Roberto Carlos Roque, no sólo es una confesión de un crimen. Es la esencia misma de un feminicida y la de un machista cualquiera que, puede ser, también, un criminal en potencia.

Él reivindica dos supuestos valores: la obediencia que le debe una mujer a un hombre y el supuesto amor que le profesa él a ella. Convengamos que ni la obediencia es un valor, ni un feminicida puede sentir amor.   

La obediencia ha sido por siglos la base del sistema patriarcal que ahora está en pleno derrumbe. La mujer le debía obediencia al hombre porque era considerada un ser subalterno, incapaz de merecer los privilegios de los que él gozaba: el derecho a la propiedad, al voto, a la educación,  a una remuneración justa y a la libertad. No hay que recorrer tanta historia para recordar que hasta la Iglesia hacía prometer obediencia a las mujeres que contraían nupcias ante el altar.

Y el amor romántico era el celofán con el que se envolvía la obediencia. Aquel amor que llevaba a la mujer a entregar su vida entera sin condiciones, a asumir sin chistar las labores domésticas, a perdonar la violencia y asumir las culpas incluso por su propia muerte.

Hemos querido referirnos a la obediencia y al amor romántico en tiempo pasado porque asumimos que la sociedad está avanzando, que en pleno siglo XXI es posible decir que están ganando las relaciones equitativas e igualitarias. Para dar este importante salto se han necesitado también siglos de luchas de mujeres que, sabiendo o sin saberlo, queriendo o sin quererlo, han abrazado el feminismo para heredarnos el derecho a la propiedad, al voto, a la remuneración justa, a la libertad. 

De eso se le puede acusar al movimiento feminista mundial. De haber luchado de manera incansable para que hombres y mujeres vivamos con equidad. Pero, el asesino Roberto Carlos y los machistas que propugnan sus ideas prefieren decir que el feminismo es el culpable de los feminicidios y no dudan en referirse a las activistas como “feminazis”, en alusión al nacionalsocialismo alemán que ha matado a millones de judíos para imponer la superioridad de una raza.  En todo caso, quienes matan mujeres para hacer valer su superioridad en el hogar, en el trabajo, en la vida misma, tienen más parecido con esa ideología que aquellas mujeres que dejan su vida en la lucha por la igualdad.

Pero, estamos conscientes que este cambio está en pleno proceso y que faltan muchos años, ojalá que ya no sean siglos, para lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres. Por eso, todavía hay un Roberto Carlos Roque y una pléyade de feminicidas como él que creen que las mujeres les deben obediencia y que no saben responder al amor romántico que ellos les profesan y por eso las matan.

Edith se llamaba la víctima de Roberto Carlos. Vivía en la ciudad de El Alto, era una prominente profesora de danza, estudiante de historia y madre de un pequeño hijo que queda en la orfandad por culpa de la violencia de su padre. 

Con Edith, la cifra de feminicidios en lo que va del año llega a 38. Cuando empezábamos a digerir la noticia, supimos por versión de la Policía que, en Santa Cruz, otro hombre violento arrojó a su pareja desde un edificio y que luego se lanzó él. Ambos perdieron la vida.  Desobediencia y amor romántico, seguramente, tuvieron mucho que ver con este hecho.

El grado de crueldad con el que actúan los feminicidas es cada vez mayor, como queriendo dejar constancia de un escarmiento con la mujer que osa desobedecer. Edith fue asesinada con un cuchillo y un martillo. En Santa Cruz dos mujeres fueron degolladas ante la mirada incrédula de la gente. Dice la Fiscalía que, del 1 de enero al 25 de abril, se atendió 14.160 delitos contra las mujeres, de los cuales, 11.631 son de violencia y 1.246 violaciones.

Conocer estas historias y estas cifras no puede menos que indignarnos y rebelarnos ante los últimos coletazos de la sociedad patriarcal. Derribar una estructura, cambiar moldes y crear nuevos conceptos no es cosa fácil, pero mujeres y hombres que luchan por los derechos de las mujeres y por los derechos humanos en general van por el camino correcto.
 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

31
221

Otras Noticias