Editorial

Los tiempos de la vacunación

lunes, 5 de abril de 2021 · 05:15

Entre expectativas, alarmas y mucha desinformación, la vacunación en el mundo -y Bolivia no es la excepción- va muy lentamente. La Comisión Europea se había propuesto que para final de marzo estuviera vacunado al menos el 80% de las personas mayores de 80 años, pero no se ha llegado ni al 30%. Ningún país ha cumplido su objetivo.

América Latina, a pesar de que Chile está llevando adelante una de las campañas de vacunación más exitosas del mundo, ha regresado a las medidas restrictivas y ha registrado las cifras más altas de contagios.

El caso más alarmante es Brasil, donde la vacunación es prácticamente irrelevante para la cantidad de población de esa nación (214 millones de habitantes): ni siquiera los grupos más vulnerables (personal sanitario y personas de mayor edad) han accedido a la inoculación, y el país acaba de cerrar el peor mes de la pandemia, con cifras espeluznantes de más de 3.000 muertos en un día.

En Bolivia, la realidad es tan preocupante como los pronósticos. La vacunación empezó tarde en relación con  la región y el mundo (el ministro de Salud, Jeyson Auza, ha sido uno de los primeros en desinformar al respecto diciendo que Bolivia fue el segundo país de la región en iniciar la vacunación, cuando fue el octavo), y de una manera excesivamente lenta. El primer lote, que se empezó a aplicar al personal de salud, contaba con apenas 20.000  dosis.

De ahí en más, han ido llegando vacunas constantemente, pero en cantidades insuficientes para la demanda. El 25 de febrero medio millón de vacunas chinas Sinopharm fueron recibidas para la inmunización de todo el personal de salud, enfermos renales y con cáncer. Esos primeros grupos -no tan numerosos como los que tendrán que ser inoculados desde abril de acuerdo con el cronograma-  fueron avanzando relativamente bien hasta que llegó la cepa brasileña y se hizo inminente el arribo de la tercera ola.

Lo cierto es que la cepa brasileña ya está en el país y la tercera ola es un hecho, mientras que la inmunización arranca esta semana (con la población de la tercera edad), sin las dosis suficientes para ello.

Hasta la fecha, en promedio, se aplicaron alrededor de 300 mil dosis de vacunas, una cifra que los expertos consideran baja respecto a la cantidad de ciudadanos que esperan por ellas. Según los servicios departamentales de salud (Sedes),  se han aplicado 8.142 dosis por día aproximadamente. A este ritmo, las 15 millones de dosis (dos vacunas por persona) contempladas para la población boliviana a ser vacunada (7,5 millones de personas) se terminarán de aplicar en al menos cinco años.

“El Gobierno se comprometió a vacunar 7,5 millones de personas hasta agosto y para alcanzar esta meta debería inmunizar a 1,5 millones cada mes. Siendo generosos, podría acabar en diciembre, pero en ese caso deberían aplicar las dosis a más de 800 mil personas al mes y estamos lejos de alcanzar esa meta”, dijo a Página Siete Guillermo Cuentas,  exministro de Salud .

Es sin duda una proyección alarmante. Si los países que más han avanzado en la aplicación de las vacunas no pueden librarse de una y otra ola consecutiva del virus ni de las cepas y variantes, ¿qué podemos esperar los bolivianos?

El Gobierno pide a los Sedes mayor celeridad y las entidades departamentales de salud claman por más fármacos. Lo cierto es que el Gobierno boliviano -éste y el que lo precedió- no se ha caracterizado por tomar medidas adecuadas: la gestión de esta pandemia deja mucho que desear desde su inicio hasta la fecha; la falta de recursos y la precariedad no han sido resueltas y el fantasma de los colapsos hospitalarios sólo se traslada de ciudad, y no se supera.

A esto debemos añadir que la única solución a la pandemia, que es la llegada de las vacunas, no puede ser agilizada aunque el Gobierno tenga toda la mejor intención. La alta demanda para que la población global sea inmunizada impide que se cumplan los plazos, y si a ello se suman las limitaciones logísticas, el panorama con que arrancamos este mes es tan triste como lo viene siendo este largo año de pandemia.

 

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