Editorial

Facebook y democracia

martes, 11 de mayo de 2021 · 05:15

La memoria política es corta. Una prueba de ello es que con apenas poco más de 100 días de Joe Biden en la Presidencia de Estados Unidos, ya casi hemos olvidado que hasta antes de eso Donald Trump tenía a su país en vilo con sus venenosos tuits y posts. Cuando éstos llegaron al punto de incitar a la toma del Capitolio, Facebook (FB) y Twitter decidieron cerrar las cuentas del entonces presidente. En días pasados, FB ha decidido mantener esa cuenta cerrada. Esta decisión y los motivos que la justifican tienen serias implicaciones que es interesante analizar.

En primer lugar está el hecho evidente de que con esta decisión, FB está limitando la libertad de expresión de Trump. Sin embargo, al ser una empresa privada, no existe el derecho ciudadano de acceder a la plataforma FB, como nadie tiene el derecho de publicar en un periódico o aparecer en un canal de televisión. El hecho de que FB sea un monopolio hace que esta limitación tenga un significado distinto de los ejemplos. Por otro lado, FB retiró a Trump el acceso a su plataforma por haber incitado a la violencia; es decir, por haber violado las normas de uso que la empresa establece para todos. Es basado en este mismo criterio que FB mantiene su decisión. Pero el daño que Trump ha causado y podría seguir causando a la democracia no se limita a la ya suficientemente grave incitación a la violencia, sino que se suma al daño que han causado sus mentiras cotidianas, algunas de las cuales revisten de enorme impacto, como la alegación de fraude en la que siguen creyendo muchos seguidores de Trump pasando por alto  las evidencias. Es muchas veces sencillo calificar una afirmación como falsa o verdadera, pero no siempre es así. Cualquier usuario de FB sabe que las medias verdades son pan de cada día y nadie se espanta por eso. Pero cuando una persona tiene la capacidad de influenciar la opinión de millones con sus afirmaciones, a veces flagrantemente falsas, está en juego no una distinción filosófica entre verdad y mentira, sino la propia democracia.

FB ha decidido no usar el criterio de difusión de falsedades para mantener cerrada la cuenta de Trump; sólo el de incitación a la violencia. Es decir, el día de mañana, FB podría mantener abierta la cuenta de Trump o de otro político que difunde falsedades tóxicas. No deja de ser curioso que nos preocupemos por las mentiras que circulan en FB dichas por los políticos, cuando la mayoría de la gente da por un hecho que los políticos mienten,  aunque unos sean más descarados que otros. Tenemos los nuestros por docenas.

Lo que es interesante en este debate es la importancia que han adquirido las redes sociales en el funcionamiento de la democracia, y de FB en particular.

 

 

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