Editorial

Servicios digitales en debate

domingo, 16 de mayo de 2021 · 05:15

A pesar de los esfuerzos de la cartera económica del Gobierno por explicar y convencer, la bancada del MAS decidió congelar el tratamiento de la ley de Impuesto al Valor Agregado a los Servicios Digitales. Según los asambleístas, se trata solamente de una postergación para permitir que dicha norma se socialice adecuadamente en la población, ya que existe una mala información sobre este proyecto.

Es cierto que se ha armado tal revuelo sobre la propuesta impositiva, que se ha  dicho  que se cobrará por usar aplicaciones como WhatsApp, Facebook, o buscadores como Google, cosa que, por supuesto, es descabellada.

Pero no es mucho menos descabellada la explicación dada por algunos otros legisladores sobre la conveniencia de dicha normativa.  Se la ha mostrado como muy conveniente porque contribuiría a las arcas del Estado -hoy en crisis- con la reducción del déficit fiscal; pero, se ha analizado también que este aporte no llegaría ni al 1% de dicho déficit. También se la ha mostrado como una medida dirigida a grandes empresas y ricos internautas, cuando se ha visto que los reclamos provienen sobre todo de las clases medias -especialmente los jóvenes-, que son usuarios de diferentes plataformas haciendo muchas veces sacrificios para ello; sin mencionar que es este mismo grupo de la población el único que paga la mayor cantidad de impuestos y se siente abusado por tener un gravamen más en las espaldas.

Más embarazosos aún han sido los argumentos sobre lo poco que afectará “al pueblo” este impuesto. Omar Yujra, presidente de la Comisión Económica de la Cámara de Diputados, habló de las bondades de la idea y sostuvo que si por el incremento de las tarifas alguien se ve imposibilitado de acceder, por ejemplo, a Netflix u otros servicios de streaming, se puede  buscar sitios gratuitos para descargar películas... o comprar DVD en los puestos de la calle. Ergo, fomentar la piratería abiertamente y con ley de por medio.

Es decir que a la desinformación y los rumores infundados  se suman las explicaciones absurdas de quienes pretenden mostrar esta medida como una gran solución económica, o como una lucha por la justicia social, pues iría en contra del lucro de las transnacionales que evaden impuestos y radican en paraísos fiscales (como dijo el viceministro de Política Tributaria, Johnny Morales).

Lo cierto es que, de aprobarse esta propuesta, éste será un impuesto al futuro, a la conectividad. Bolivia ya es un país aislado, atrasado en el acceso a la mayoría de las vías de e-commerce que funcionan en el planeta. Cualquier persona que desea vender sus productos al mundo por internet, no puede recibir pagos del exterior, ni comercializar desde Bolivia pues muchos sistemas de pago internacional no funcionan en el país. Además, no contamos insólitamente con un servicio de correos, por lo que la manera en que muchas personas compran productos es a través de estas plataformas (sin mencionar que cada persona que recibe un paquete del exterior debe pagar impuestos para desaduanizarlo, lo que implica un doble pago).

No es todo. Ha sido en plena pandemia que los servicios digitales han proliferado, precisamente porque las opciones educativas y de contacto con el mundo han cesado por los confinamientos. Acceder a un curso on line, descargar material educativo es ahora más que nunca un recurso para vencer el rezago; sin embargo, de aprobarse este impuesto, estos costos serán incrementados.

Bolivia tiene todo el derecho de legislar el ingreso de empresas extranjeras, pero esta tasa será finalmente pagada por un usuario que tendrá que pensarla dos veces antes de contratar  todos los servicios digitales que quisiera. Es ir en contramarcha con las tendencias del mundo, que busca más bien que los ciudadanos accedan a todos los servicios globales para ser más competitivos.

Esperemos que el Gobierno busque soluciones más creativas para enfrentar la crisis y deje de poner obstáculos a los ciudadanos comunes y corrientes, que ya sufren las restricciones de la pandemia y que ahora deben lidiar con este problema.

 

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