Editorial

Diálogo ante la crisis

domingo, 9 de mayo de 2021 · 05:15

El presidente Luis Arce ha hecho todo lo posible para demostrar su distancia con el empresariado boliviano,  independientemente del sector al que éste pertenezca. Es algo que ya se había visto en su gestión como ministro en el gobierno de Evo Morales, pero que ahora, en su calidad de primer mandatario resulta preocupante.

Estamos enfrentando una aguda crisis económica, y si algo se esperaba de Arce, que acaba de cumplir sus primeros seis meses al mando del país, eran buenas soluciones económicas, certezas y gestión. Lastimosamente, no es eso lo que destaca en este primer semestre.

Las (escasas) medidas económicas adoptadas se inclinan más por imponer gravámenes e impuestos a los más ricos (como el impuesto a las grandes fortunas que no tiene un gran impacto en recaudaciones, pero es atractivo para el discurso); o pretender gravar los servicios digitales, que puede ser interesante en términos numéricos, pero que afecta al mismo grupo de contribuyentes que ya llevan en sus espaldas otras cargas impositivas.

Con la empresa privada, que debiera ser en momentos de crisis interlocutora y aliada de las medidas que el Gobierno planifique para paliar la delicada situación económica, la relación es tensa y distante. Sin mencionar otras señales que ya se han comentado como el hecho de que sea el expresidente Evo Morales quien se reúna con los agropecuarios y no las autoridades del área económica, y mucho menos el Presidente, quien antes ya había anunciado que no se incrementarían los cupos de exportación de carne, algo que viene pidiendo este sector.

Hace unos días, la Confederación de Empresarios Privados (CEPB) convocó al Congreso  Nacional de Líderes Empresariales y Emprendedores que concluyó con la  Declaración de La Paz, en la que el sector propone la implementación inmediata de un plan de salvataje, sostenimiento y creación de empleos, contra la crisis. Ha sido una especie de llamado de auxilio, ante la imposibilidad de coordinar y dialogar con un gobierno que parece querer demostrar que la crisis se resolverá sólo desde el Estado, obviando -o más bien afectando- a la empresa privada que es la mayor generadora de empleo, y un actor fundamental de la economía.

Los empresarios en su diagnóstico reiteran  su profunda preocupación por el aumento acelerado del desempleo y el empleo precario, que generan una situación insostenible en miles de familias que se verán impedidas de generar recursos para subsistir dignamente, incidiendo en un inminente incremento de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad de la población.

Llaman también la atención sobre la grave situación del sector empresarial, que  reporta  falta de liquidez, encarecimiento de insumos, presión y acoso tributario, aumentos salariales, normas laborales regresivas, disminución de la demanda y crecimiento exponencial del contrabando.

Al primer semestre de 2020, el 80% de las empresas fueron gravemente afectadas en sus ingresos; el 70% carecía de fuentes de financiamiento para su recuperación; el 76% tenía problemas de liquidez para sostener los gastos de funcionamiento y, casi  20% corría el riesgo de paralizar sus operaciones.

Son indicadores preocupantes; sobre todo porque cuando un país se encuentra en una situación de crisis lo más importante es unir esfuerzos, encontrar soluciones conjuntas y empujar el barco en el mismo sentido.

Actualmente, los indicadores económicos no son los mejores: el déficit fiscal ha subido, han caído los ingresos del Estado y de las reservas internacionales. La pandemia ha golpeado con dureza a todas las economías del mundo, y las soluciones que se están encontrando parten de las alianzas y esfuerzos conjuntos. El pedido del empresariado es imperativo: exhorta a las autoridades del Estado a encaminar espacios imprescindibles de diálogo y encuentro con la concurrencia de la iniciativa privada en Bolivia. No debería ser una concesión sino una obligación. Son momentos para priorizar el futuro del país antes que las apuestas políticas y menos las ideológicas. Ojalá algo de esto sea posible.

 

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