Vacunas: privilegios e indiferencia

miércoles, 16 de junio de 2021 · 05:15

En nuestro país hay de todo un poco. Por un lado, para no diferenciarnos de ninguno de nuestros vecinos, se han dado los privilegios del poder para acceder a la vacuna sin pasar por los tormentos de las filas y la incertidumbre. El caso más emblemático ha sido, por supuesto, el de Eva Liz Morales, la hija del expresidente Evo Morales, quien al parecer acreditó una enfermedad de base (aunque su padre parece que no estaba al tanto) y por ello se adelantó a recibir la vacuna. Morales dice que lo hizo porque es funcionaria de una entidad del Estado.

Lo cierto es que la joven no es ni la primera ni la última familiar de una autoridad o militante de un partido que accede de forma express al inoculante;  ya sabemos que en nuestro medio (y casi en todo el mundo) es mejor un amigo que una norma o un derecho.

Se ha armado revuelo con el tema, y no es para menos: en esta tercera ola, los más afectados son los jóvenes pues estamos frente a cepas altamente contagiosas y  las personas de menor edad están más expuestas y contraen el virus con una mayor carga viral, lo que por supuesto los somete a mayores riesgos. Por otra parte, como en Bolivia el ritmo de vacunación es lento, los jóvenes bolivianos por el momento no están habilitados para ser vacunados. Por ello es que se ha denunciado, con obvia molestia, que muchos de ellos han falsificado certificados de salud para ponerse la vacuna. No sabemos si ése es el caso de Eva Liz, pero el revuelo está servido.

Sin embargo, mientras se debaten privilegios y abusos de poder, y hasta circulan listas de masistas que se habrían vacunado, miles de miles de bolivianos, jóvenes y no tan jóvenes, siguen sin querer acceder al inoculante.

En la ciudad de El Alto se vacuna contra la Covid-19 desde los 18 años por la falta de interés de otros grupos. Pese a eso, en los puntos de vacunación se observa que la gente no acude a recibir las dosis. Hasta el martes, 3.941 personas de entre 18 y 29 años recibieron en El Alto la vacuna en su primera dosis, y 2.261 ya recibieron la segunda dosis. Lo que significa que 6.202 menores de 30 años fueron vacunados en esa urbe. Una cifra por supuesto irrelevante para la cantidad de población, joven y no joven, que vive en esa urbe.

Es verdad que ante la falta de vacunas  se debería respetar estrictamente las fechas que le corresponde a cada grupo etario. Por respeto a los demás y por orden, es aconsejable que así sea. Pero, por otro lado, la vacunación a jóvenes, quienes más expuestos están a los contagios y, como vemos están muriendo mucho más que antes, es también urgente. 

De manera, que si bien es desagradable el uso de influencias, es también preocupante que no se incentive a las personas a ir a vacunarse cuanto antes. El país lucha con una feroz tercera ola, ya se anuncia una cuarta si la vacunación sigue a este ritmo. 

 

 

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