Editorial

Servicio exterior evista

jueves, 3 de junio de 2021 · 05:15

La presencia arrolladora del evismo en el servicio exterior transmite al menos dos mensajes: por un lado, el expresidente Evo Morales tiene poder y lo demuestra haciendo designar a sus excolaboradores en el cuerpo diplomático y, por otro lado, el MAS está desplegando una estrategia internacional para contarle al mundo su versión del inexistente “golpe de Estado”.

Pese a los pedidos de renovación de algunos sectores del MAS, al menos nueve figuras del entorno del expresidente fueron designadas en cargos diplomáticos desde que Luis Arce asumió el poder. Entre ellos se encuentran Diego Pary, que fue embajador ante la OEA y ahora pasa a la ONU; Sebastián Michel, conserva su cargo de embajador en Venezuela; Sacha Llorenti, pasó de la ONU al ALBA-TC; Roberto Aguilar, exministro de Educación, es el embajador ante la Unesco; Carlos Aparicio, exembajador en Italia es ahora embajador en Perú.

Nardi Suxo, exembajadora representante permanente ante la ONU, fue designada como la actual embajadora en España; Ramiro Tapia, exembajador en España es ahora embajador en Argentina; mientras que Héctor Arce, que fue uno de los hombres fuertes del gobierno de Evo, fue nombrado como embajador ante la OEA.

Y, tal como sucedía en las denostadas épocas neoliberales, el servicio diplomático también puede ser usado para colocar a familiares. Francisca Alvarado, la madre de Eva Liz Morales, fue designada como primera secretaria de la embajada de Bolivia en Ecuador.

Si se respetara la institucionalidad, el servicio diplomático debería estar integrado por profesionales de carrera, que sean capaces de mantener un excelente relacionamiento con el país anfitrión. No obstante, está claro que en la actualidad los designados tienen una misión más política que diplomática, como lo reconocieron algunos voceros gubernamentales cuando se anunció la designación de Héctor Arce, en sentido de que se quiere abonar la teoría del “golpe de Estado” y, de paso, borrar del imaginario colectivo el fraude electoral detectado por la OEA en 2019.

Las relaciones exteriores de Bolivia, durante el gobierno de Evo Morales como en el gobierno transitorio de Jeanine Añez, estuvieron signadas por la ideologización. En el período de los 14 años, Bolivia fue una especie de caja de resonancia del socialismo del siglo XXI, mientras que  en el gobierno de Añez, si bien se intentó una institucionalización del servicio diplomático, se impuso la misma lógica, pero a la inversa. 

Luis Arce tiene la oportunidad de hacer una gestión independiente del evismo y de labrar su propio liderazgo a nivel nacional e internacional, pero está claro que ha elegido mantenerse a la sombra del expresidente, también en el ámbito de la comunidad internacional. 

 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

6
39

Otras Noticias