Editorial

¿Empresas estatales o elefantes blancos?

miércoles, 11 de agosto de 2021 · 05:15

Un informe de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), dependiente del Ministerio de la Presidencia, elaboró en 2019, cuando Evo Morales aún gobernaba Bolivia, un informe demoledor sobre la situación de las empresas estatales, pero no fue revelado hasta que Página Siete publicó su contenido este domingo y lunes.

Lo curioso es que el presidente Luis Arce, durante su discurso del 6 de agosto, culpó a la gestión transitoria de Jeanine Añez por la paralización de las empresas estatales generando grandes pérdidas y “desmantelando” el aparato productor del Estado. “Como por ejemplo, las plantas de cemento en Oruro y de urea en Cochabamba. Igual que la Planta Industrializadora de Vidrios (Envibol), la planta eólica La Ventolera, los proyectos de exploración de YPFB, los proyectos apícolas en Chuquisaca, la Planta de Cítricos, el Ingenio Azucarero San Buenaventura  en el norte de La Paz, entre otros”, enumeró.

Es probable que la situación de las empresas estatales haya empeorado durante la pandemia, pero lo cierto es que en 2019 ya estaban en crisis, según el informe que el mismo Gobierno elaboró.

El reporte establece 15 problemas que enfrentan las 63 empresas estatales, entre los que se encuentran la descobertura patrimonial que, tras la generación de pérdidas, lleva a una quiebra técnica casi automática; el modelo de negocio basado en un único cliente que es el Estado; el financiamiento de las operaciones mediante deuda; la falta de una lógica empresarial, que les impide desenvolverse bajo competencia; la contratación del personal en el marco del Estatuto Funcionario Público; y carencia de un derecho propietario consolidado, entre otros problemas.

Al margen de ello, el informe revela que las empresas estatales tienen registrados 1.225 procesos, de los cuales, 512 son juicios penales. En este último tipo, existen 196 causas por delitos de corrupción o delitos relacionados.

Como muchas de estas empresas son incapaces de autosostenerse, el Estado, a través de créditos del Banco Central de Bolivia (BCB), termina solventando sus operaciones. Según el informe de Política Monetaria 2020 del BCB, hasta diciembre de ese año nueve estatales debían 42.328 millones de bolivianos al Estado, de los cuales, 36.251 millones corresponden a créditos a favor de las empresas llamadas estratégicas. Este año, el Gobierno nacional, a través del BCB, reactivó los desembolsos de créditos para empresas estatales.

Pero, tal vez el dato más preocupante del informe es que nueve empresas estatales acumularon una pérdida de 475,26 millones de bolivianos hasta 2019. Éstas son: Empresa Azucarera San Buenaventura (Easba), Empresa Estatal de Textiles Yacana, Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBHI), Empresa Pública Quipus, Empresa Siderúrgica del Mutún, Empresa Pública Productiva Cementos de Bolivia (Ecebol), Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) y Empresa Naviera Boliviana (Enabol).

Como se puede observar, la situación de estas empresas es insostenible por lo que urge que el Gobierno nacional entre en un proceso de sinceramiento respecto a la viabilidad de las que tienen pérdidas, deudas y ninguna lógica empresarial para sobrevivir en un mercado de competencia abierta. Los gobiernos de Morales y Arce quieren mostrar un modelo económico con amplia participación estatal, pero lo cierto es que no está funcionando como seguramente ellos esperaban.

Ante este panorama, los expertos consultados por este medio recomiendan analizar caso por caso para decidir el futuro de estas empresas, porque el Estado, en plena crisis económica y sanitaria, no puede darse el lujo de seguir subvencionando a compañías que en vez de reportarle beneficios son una pesada carga para el Tesoro.

Está claro que aquellas firmas que son rentables deben continuar adelante, pero las que son elefantes blancos y se han convertido en agencias de empleo del partido gobernante, deberían cerrarse para evitar más pérdidas absurdas.
 

 

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