Editorial

Los responsables de la vida de la expresidenta

lunes, 23 de agosto de 2021 · 05:15

No hace falta matizar el asunto, lo que están haciendo con la expresidenta Jeanine Añez no es justicia, es un acto de venganza. Y la vendetta no es del Órgano Judicial, es de quienes manejan sus hilos, como lo han constatado los propios expertos del GIEI en su informe sobre los hechos de violencia de fines de 2019.

Es la revancha de quienes son incapaces de abrir un espacio a la reconciliación, de quienes dicen que eso sólo es posible admitiendo que su ideología es la mejor para el país, de quienes alientan el enfrentamiento entre civiles para neutralizar la disidencia e imponerse por la fuerza, de quienes no pueden admitir que la reelección presidencial indefinida no es un derecho humano y quieren implantar su versión de golpe aún a costa de la vida de las personas.

Claro, como en 2019, no aparecen al frente de la obra; están detrás y pendientes de la puerta de salida por si algo sale mal. Eso ocurre en el caso de la expresidenta, ahora asfixiada hasta el punto de la desesperación por esa justicia en la que el GIEI detectó “falta de independencia” y “vulneración del debido proceso”.  Pero además de los operadores judiciales, hay otros.

Añez fue aprehendida hace cinco meses y 10 días en un operativo que vulneró sus derechos y que estuvo encabezado por el mismo Comandante de la Policía y el Ministro de Gobierno, quienes el sábado minimizaron el cuadro de desesperación en el que la expresidenta se debe encontrar como para haberse autolesionado. “Habría pretendido ella generarse una autolesión”, “tiene unos pequeños rasguños en los brazos”, dijo el ministro Eduardo del Castillo para referirse a un episodio que no se mide por el nivel de las heridas sino por la gravedad del daño psicológico.

No es para menos. La forma en que fue aprehendida, las cuatro veces que rechazaron sus pedidos para defenderse en libertad, la reciente ampliación de su prisión preventiva por otros seis meses, cuatro juicios de responsabilidades en curso, el delicado cuadro de salud que enfrenta y que en la semana hizo que llegue a hospitales en dos oportunidades, sumados a la noticia de que su hija también será ahora enjuiciada, destruyen a cualquiera.

Aparentemente el Ministro de Gobierno no quiere entenderlo, tampoco el comandante de la Policía, quien dijo que Añez sólo quiere llamar la atención, ni el director de Régimen Penitenciario, que el sábado no facilitó el ingreso al penal de la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal, para verificar el estado de la expresidenta.

Como ellos, muchos otros tendrán que asumir responsabilidades por lo que vaya a ocurrir con Añez (esperemos que nada malo), incluidos quienes están detrás de los telones de esta justicia que no merecemos  los bolivianos.

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