Editorial

El mensaje del Asilo Sagrada Familia

lunes, 20 de septiembre de 2021 · 05:15

Lo que viven los ancianos del Asilo Sagrada Familia, en la ciudad de Oruro, es una tragedia que trae consigo un mensaje muy claro, que lamentablemente algunos bolivianos no terminan de entender: el coronavirus aún no ha sido controlado y su amenaza de muerte persiste. 

Nueve ancianos fallecidos, seis intubados en terapia intensiva (dos de ellos con serio riesgo de muerte), 10 en terapia intermedia y 30 con tratamiento es lo que dejó un descuido en ese centro de atención de adultos mayores. Y es que ahora un desliz puede ser suficiente para desencadenar una tragedia.

Todo indica que la desgracia comenzó entre el 26 y 28 de agosto, durante las celebraciones por el Día del Adulto Mayor. Hubo dos actividades para alegrar el día de los internados, 90 adultos mayores, a las que ingresaron varias personas, de seguro con las mejores intenciones.

Después de la alegría de los festejos llegaron los síntomas y no sólo entre los 90 ancianos, sino además entre las 20 personas que trabajan en el lugar, entre ellas la religiosa que dirige el asilo. De 110 personas, 77 resultaron contagiadas con el temible coronavirus.

El cuadro es lamentable. “Todos tienen enfermedades concomitantes que hacen más difícil su tratamiento. Tienen entre arteriosclerosis, diabetes e hipertensión, es decir cuadros propios de ese periodo de vida”, declaró a Página Siete el director del Servicio Departamental de Salud Oruro, Juan Carlos Challapa.

Como recomiendan los especialistas que atienden estos casos, los esfuerzos no deben desgastarse en intentar hallar responsables, ya que los contagios pueden ocurrir donde menos piensa uno y al primer descuido.

Sin embargo, lo que debemos hacer es mantener la guardia en el uso de las medidas de bioseguridad, que entre otras cosas incluye el distanciamiento social, algo que poco a poco se ha comenzado a descuidar, posiblemente por la equivocada interpretación de que estas medidas ya no son necesarias luego de recibir la vacuna.

En las últimas semanas, en las urbes se realizaron varios conciertos y los locales nocturnos comenzaron a atender sin límites en su aforo, como lo demuestran las transmisiones en directo que hacen algunos de ellos mediante el Facebook, mientras que en las zonas rurales se realizaron infinidad de fiestas patronales.

Hay un común denominador, los asistentes beben y por supuesto que no utilizan barbijos y no respetan el distanciamiento social.

Es cierto que las cosas están mucho mejor que antes y no se trata de retomar restricciones que asfixien la ya deteriorada economía de los bolivianos, pero no hay que olvidar que la batalla aún no fue ganada y, mientras ello no ocurra, no podemos permitirnos descuidos que terminen en tragedias como la que viven los ancianos del asilo Sagrada Familia.

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