Editorial

Bebés vendidos, robados o abandonados

jueves, 13 de enero de 2022 · 05:15

Las evidencias de que en Bolivia funciona un mercado negro de bebés son cada vez mayores y, en cambio, las acciones de las autoridades en esta temática se limitan sólo a los casos más mediáticos y conocidos.

Son varias las aristas de este sórdido tema. Por un lado, hay mamás que, por falta de recursos, deciden vender a sus bebés a precios que rondan los 4.000 bolivianos, a través de intermediarios que, por lo general, operan desde las redes sociales. En este modus operandi se inscribe el caso de una bebé que la semana pasada fue rescatada por la Policía luego de ser vendida en Ivirgarzama.

Por otro, hay bebés que son robados con fines desconocidos, pero es fácil imaginar que están siendo captados para ingresarlos a este mercado negro o por personas desequilibradas que quieren tener hijos y que, al no poder acceder a la maternidad, optan por robar un niño en la calle. Este puede ser el caso de la bebé Daylin, que fue arrebatada de los brazos de su madre en La Paz y, pese a tener identikits de la raptora, la Policía no ha podido dar con su paradero.

Y también están los casos de bebés perdidos o abandonados en todo tipo de lugares: junto a un árbol, en un baño, en la puerta de algún domicilio, en fin. El último caso de estos ocurrió en La Guardia, Santa Cruz, donde una persona dejó a su niño con un mensaje en el que indica que no tiene recursos para mantenerlo y pide que sea adoptado y cuidado.

Las redes sociales son el escenario preferido por los traficantes de bebés para venderlos y lucrar con el negocio, tal como lo revela un reportaje publicado por Página Siete el pasado domingo. Los mensajes son de los más crueles.

“Hola, somos de La Paz-Bolivia, damos bebés en adopción en todos los países del mundo. Si usted no tiene 600 euros para pagar, mejor no nos escriba, ya que sólo nos hará perder el tiempo. Cada semana damos varios bebés... primero llena el formulario y luego hace el pago por Western Unión”, contestó una persona que administra uno de estos grupos.

En Bolivia conseguir una adopción legal es engorroso, burocrático y, sobre todo, es caro, porque es un secreto a voces que de por medio se cobran coimas y se producen extorsiones. Seguramente por eso, alguna gente prefiere arriesgarse a comprar un bebé, arriesgándose a ser acusada de trata y tráfico de personas.

Las autoridades tienen una amplia tarea por cumplir en esta materia. Por un lado, desburocratizar y sobre todo limpiar de corrupción los procesos de adopción para que más niños y más padres adoptivos tengan opción de formar una familia y, por otro, perseguir a los delincuentes que hicieron de la venta de bebés su negocio como si de cualquier mercadería se tratara. Duele que tantos infantes queden atrapados en este mercado negro de seres humanos.

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