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Altos precios y privilegios en el subsidio

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La Paz - miércoles, 20 de julio de 2022 - 5:00

Todos los trabajadores formales del país tienen derecho al subsidio de lactancia durante los últimos cinco meses del embarazo y durante el primer año de vida de sus hijos, como una forma de coadyuvar en una buena alimentación de la madre y del nuevo ser.

El monto equivale a 2.000 bolivianos por mes y se reparte de la siguiente manera: 1.500 bolivianos en productos secos que son entregados directamente por el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem) y 500 bolivianos en frutas, verduras y carne que son canjeados en los supermercados o centros oficiales públicos. Si bien el Estado, a través del Sedem, administra el subsidio, el dinero sale de las empresas que están obligadas a hacer ese aporte por cada trabajador o trabajadora beneficiario.

En los últimos días se conoció que ese dinero está siendo mal administrado por el Sedem porque varios productos figuran con sobreprecio en comparación al mercado local, lo cual ocurre tanto con la dotación seca como con los productos frescos.

El Sedem ha rechazado las denuncias de sobreprecio, pero ha admitido que está en curso un proceso para reemplazar a los proveedores. Si todo estuviera funcionando bien, entonces no habría necesidad de cambios.

Pero, a la par de las denuncias por precios elevados, lo que disminuye la capacidad adquisitiva de los 2.000 bolivianos, en los últimos días han surgido otras denuncias también preocupantes.

El mismo Sedem ha admitido en RTP que a las esposas de los militares se les entrega el subsidio en efectivo y no en productos como a los demás trabajadores, lo que claramente implica un privilegio con los uniformados y una discriminación con los demás.

Con esa lógica, lo que tendría que ocurrir de aquí para adelante es que todas las madres reciban el dinero en efectivo en sus cuentas para que en Bolivia no haya ciudadanos de primera y de segunda.

La otra denuncia que ha surgido de las propias madres es que reciben gran cantidad de alimentos como linaza o cañahua, más allá de lo que pueden consumir cada mes, lo que termina siendo un perjuicio para su economía.

Es una buena medida que el Gobierno quiera dar un impulso a la industria nacional con el subsidio, pero lo que no puede hacer es encajar a las familias productos que no necesitan o que no pueden consumir.

Ya se dio un paso importante cuando se asignó una parte del subsidio a productos frescos y se incluyeron los pañales en la lista de ítems, pero está claro que ahora hace falta otra reforma.

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