Editorial

Falta diésel, pero también falta previsión

Editorial
Editorial
Por 
La Paz - miércoles, 25 de mayo de 2022 - 5:00

Las largas filas de vehículos pesados en las estaciones de servicio del país son una muestra de que las autoridades fallaron en sus previsiones para garantizar el abastecimiento de diésel en el país.

Ante el panorama de escasez y larga espera, el ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina, culpó de esta situación a la guerra en Ucrania, a los bloqueos en Bolivia, a los problemas logísticos del puerto de Arica, pero no dio ninguna señal de autocrítica respecto a sus responsabilidades como máxima autoridad del sector.

Analistas consultados por este medio explicaron que la guerra evidentemente es parte del problema porque los proveedores prefieren vender a mercados europeos en vez de abastecer a países sudamericanos y, lo que es peor, están subiendo los precios y empezando a cobrar por adelantado por esta coyuntura.

Este panorama tiene su repercusión directa en Bolivia, porque, como sabemos, somos dependientes de la importación de combustibles, rubro por el que pagamos una altísima subvención para no afectar al consumidor final.

Entre 2016 y 2021 el costo de la subvención al diésel y la gasolina se disparó de 1.424 millones de bolivianos a 4.330 millones de bolivianos, según datos oficiales de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Más allá de estas consideraciones financieras, lo cierto es que los productores del agro, los dueños de vehículos pesados, y hasta los buses PumaKatari están sufriendo las consecuencias de la escasez de diésel desde hace cinco días.

En medio de la crisis, las autoridades dan pocas explicaciones. Por ejemplo, en su afán de censurar la información al respecto, la Agencia Nacional de Hidrocarburos emitió un comunicado que indica que esa repartición es la única autorizada para hablar del tema. “Cualquier otro comunicado o información emitido por terceros será sujeto a la aplicación de acciones legales que correspondan, conforme a normativa vigente”, indicó la ANH en una actitud inaceptable en democracia.

Pero, el problema ha crecido a tal punto que no hacen falta comunicados para saber que la escasez es real, pese a que el Gobierno se esfuerza en decir que sólo existen demoras en la llegada del combustible.

Un dato no menor es que en el puerto de Angamos, en Antofagasta, hay decenas de camiones cisterna esperando cargar el combustible. La pregunta que debe responder el Gobierno es si está cumpliendo con los pagos a los proveedores para que esos camiones puedan ser llenados de diésel para viajar a Bolivia.

La falta de previsión y de transparencia son dos rasgos que generan más incertidumbre ante el problema.

No hacen falta comunicados para saber que la escasez es real, pese a que el gobierno se esfuerza en decir que sólo existen demoras.
AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

MÁS DE

OTRAS NOTICIAS