Honorables, desde violadores hasta posibles traidores...

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La Paz - viernes, 30 de septiembre de 2022 - 8:58

La Asamblea Legislativa está plagada de malos ciudadanos, aunque también hay unos pocos dignos de la representación que ostentan. A diario somos testigos de maniobras, mentiras y hasta golpizas protagonizadas por legisladores de todos los partidos.

Pero, al margen de la rutina, los últimos días algunos asambleístas han protagonizado actos aún más detestables. Por ejemplo, un senador suplente del MAS acusado de violación y que estuvo preso hasta esta semana, ha sido reincorporado a sus funciones legislativas, mientras que un senador titular de CC ha presentado una carta falsa para justificar su ausencia en la sesión en la que fue elegido el Defensor del Pueblo. En este último caso, estamos mínimamente ante un ciudadano mentiroso o quizá ante un posible traidor.

El 10 de febrero de este año, el senador suplente Hilarión Mamani, del MAS, fue detenido y enviado a la cárcel acusado de haber violado a una joven de 21 años, a quien le prometió una fuente laboral en YPFB. Esta semana, el MAS decidió acceder a su pedido de reincorporación a la Cámara de Senadores porque considera que Mamani está protegido por la Constitución en virtud a que el caso aún se encuentra en investigación.

La decisión del MAS es repudiable puesto que estamos frente a un caso de violencia sexual, en el que el partido prefiere creer al agresor y no a la víctima. Pareciera que el MAS usa el discurso de la despatriarcalización únicamente con fines de imagen internacional, pero internamente avala, tolera y hasta reincorpora a un senador acusado de violación. “Yo no te creo”, debería ser la consigna del partido oficialista.

Hay que recordar que Mamani, además, está acusado de acoso político, porque se refirió en términos misóginos a la senadora Andrea Barrientos y, con su regreso a la Cámara, el MAS le devuelve el poder que seguramente usará para amedrentar a sus víctimas. Detestable.

Del otro bando, las cosas también marchan de mal en peor. Como ya se sabe, 34 legisladores faltaron a la sesión del 23 de septiembre, lo que permitió al MAS elegir al Defensor del Pueblo luego de cambiar el orden del día en un acto de mala fe.

El punto es que los legisladores de la oposición están bajo sospecha por haber faltado. Si bien pueden existir casos justificados, no se descarta que algunos hayan actuado en acuerdo con el MAS. Ante las dudas, el jefe de CC, Carlos Mesa, ha ordenado investigar a los 19 legisladores de su partido y “si se comprueba dolo o mala fe, los responsables serán sancionados drásticamente”.

Apenas unas horas más tarde quedó comprobado que el senador Wálter Justiniano (CC), había presentado una carta falsa de invitación a una actividad en Beni para justificar su ausencia. El aludido atribuyó la culpa a sus subalternos, en un acto que dice muy mal de él.

CC, que ha pedido disculpas a la población por haber dejado el camino libre al MAS, se juega su credibilidad y hasta su existencia como proyecto político con este hecho; por lo tanto, debe actuar con sinceridad y rigurosidad a la hora de investigar y sancionar a sus legisladores.

Y, de parte de Creemos, las cosas están peor, porque no hubo mea culpa, disculpa ni explicación alguna con aquella gente que votó por ese partido para evitar que el MAS acapare todo el poder.

Con actos como los señalados, la credibilidad de todo el Legislativo está en entredicho. Por un lado, el partido oficialista vuelve a mostrar su talante autoritario y su falta de respeto y consideración con el 45% de los bolivianos que votaron por una opción diferente; y por el otro, ha quedado demostrado que no existe oposición para representar a ese porcentaje de la población.

El presidente de la Asamblea, David Choquehuanca, debería estar preocupado porque está rifando el poco perfil de estadista que le quedaba para pasar a la historia como un politiquero más, de aquellos que hablan bonito y que por debajo maniobran como en los mejores tiempos del neoliberalismo.

A diario somos testigos de maniobras, mentiras y hasta golpizas protagonizadas por legisladores de todos los partidos.
El presidente de la Asamblea, David Choquehuanca, debería estar preocupado porque está rifando el poco perfil de estadista.

Mensaje de Raúl Garáfulic, presidente de Página Siete

 

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