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La guerra

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La Paz - martes, 17 de mayo de 2022 - 5:00

La guerra de Ucrania ha llegado a Bolivia convertida en guerra verbal entre el Gobierno y los empresarios agrícolas del oriente en torno a la existencia o escasez de maíz, que es el alimento de los pollos y los cerdos que se consumen en el mercado nacional.

El conflicto bélico iniciado por Rusia ha reducido la venta de maíz, trigo y otros productos de Ucrania al resto del mundo, lo que ha provocado el encarecimiento de mercaderías básicas de la canasta familiar.

A ese contexto internacional hay que agregarle que en el caso de Bolivia la producción de maíz ha caído drásticamente por la sequía que golpea al oriente desde hace más de tres meses, reduciendo las existencias del grano en alrededor del 80%.

Frente a esa situación, el maíz existente ha subido de precio, lo que ha repercutido de inmediato en el costo del pollo y del cerdo en el mercado nacional, provocando el malestar de la ciudadanía y la histeria de las autoridades del ramo, que no han tenido mejor idea que acusar a los empresarios de estar ocultando el producto para luego especular con los precios.

Los productores han explicado que no ocultan el maíz y que la sequía es la responsable de la escasez. Incluso, el periódico El Deber hizo un recorrido por el Chaco y comprobó que las plantaciones están secas porque no llueve hace 100 días.

Pese a las evidencias, las autoridades han emprendido un viaje municipio por municipio para buscar el maíz supuestamente oculto y, poco a poco, han ido cambiando de posición para acusar ahora a los intermediarios y ya no a los productores.

La problemática es compleja porque también es cierto que la producción de soya es más atractiva que el maíz o el trigo para los agropecuarios. Otra de las aristas del problema es que Bolivia aún no ha autorizado la producción de maíz transgénico, pese a que países vecinos sí hacen uso de esa tecnología, de donde probablemente el Gobierno tendrá que importar el grano para encarar el déficit.

Ante una problemática real, el Gobierno también debería apostar por soluciones reales y no así por historias sin asidero, cuyo único objetivo es desprestigiar a los productores. Los empresarios han pedido que se tomen las previsiones para que en la próxima campaña no corra con la misma suerte y se pueda evitar la escasez de granos y el encarecimiento de productos básicos. Lo ideal sería que la guerra verbal sea reemplazada por el diálogo entre Gobierno y productores, en vez de apostar por la confrontación y competencia que no llevan a nada.

Ante una problemática real, el Gobierno también debería apostar por soluciones reales y no así por historias sin asidero.
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