Editorial

La violencia sólo lleva a más violencia

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La Paz - lunes, 12 de septiembre de 2022 - 5:00

La violencia sólo lleva a más violencia, como quedó demostrado la semana pasada, cuando los cocaleros de los Yungas arremetieron contra el mercado paralelo de venta de coca, golpearon e hirieron a los productores del bando contrario y quemaron las instalaciones donde estaban parapetados sus rivales.

Los cocaleros encabezados por Freddy Machicado protagonizaron una esforzada marcha desde los Yungas durante cinco días para exigir el cierre del mercado paralelo, incluso fueron recibidos por grupos ciudadanos en el ingreso a La Paz; sin embargo, al llegar a la sede de Gobierno la movilización se tornó violenta para lograr la toma del mercado del sector dirigido por Arnold Alanes.

La Policía recibió a los marchistas con algunos gases lacrimógenos y éstos respondieron con dinamita. Luego, los productores del sector de Alanes también arremetieron con dinamitazos desde dentro del mercado ubicado en Villa El Carmen. El lugar se convirtió en un campo de batalla. A diferencia de días anteriores, la Policía prácticamente no actuó y dejó que los recién llegados ingresaran al mercado paralelo, donde procedieron a destrozar todo lo que encontraban a su paso.

En el lugar, encontraron coca machucada, dinamitas y hasta un cañón artesanal, implementos que se usaron para las largas batallas que habían sostenido ambos bloques hasta aquel día.

En medio de la refriega, los periodistas también fueron agredidos por los marchistas, que arremetieron contra ellos con el argumento de que podían ser infiltrados, lo que muestra el grado de crispación e intolerancia con el gremio.

La violencia ejercida por los cocaleros de Machicado es condenable desde todo punto de vista y perjudicial para el propio movimiento porque, luego de estos actos vandálicos, ha perdido legitimidad y apoyo ciudadano.

Sin embargo, lo que no se debe perder de vista es cómo los cocaleros llegaron hasta este extremo. La raíz del problema está en el gobierno de Evo Morales, que empezó la persecución en contra de los dirigentes yungueños cuando éstos criticaron la legalización de la hoja de coca del Chapare. Luego, el oficialismo promovió la creación de una dirigencia y un mercado de coca paralelos al de Villa Fátima, pese a que la ley establece que sólo deben existir dos abastos de hoja de coca, uno en Sacaba y otro justamente en Villa Fátima.

Frente al paralelismo impulsado desde el Gobierno, los cocaleros de Adepcoca iniciaron una larga resistencia primero para evitar que este nuevo sector les quite su mercado y luego para lograr el cierre del nuevo centro de abasto, objetivo que alcanzaron el jueves pasado, pero a un precio muy alto.

Las movilizaciones de este año ya llevan mes y medio y, lejos de resolverse el conflicto, lo único que ha hecho es escalar peligrosamente. El Gobierno debe dejar de alentar la vulneración de la ley, el paralelismo y la violencia, sólo de esa manera este conflicto llegará a su fin.

La raíz del problema está en el gobierno de Evo Morales, que empezó la persecución en contra de los dirigentes yungueños
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