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Nadie protegió al niño de Yapacaní

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La Paz - miércoles, 15 de junio de 2022 - 5:00

Todos se rasgan las vestiduras ahora que el niño de Yapacaní está muerto, pero ¿quién lo protegió cuando estaba vivo? Tal parece que nadie.

Cuatro vecinos se aprovecharon de su inocencia para violarlo durante dos años, lo amenazaron de muerte para que no contara lo que le estaba ocurriendo y le contagiaron de VIH. Ahora que el niño falleció, no tiene sentido seguir guardando en reserva que la causa del deceso fue el sida.

Por el contrario, es preciso que todos los entretelones de este caso salgan a la luz para que se establezcan responsabilidades y, sobre todo, para que las autoridades aprendan la lección y empiecen a proteger a los niños como corresponde.

La crueldad de los vecinos violadores no tiene nombre y, así lo entendió la población de Yapacaní que, enfurecida, estuvo a punto de linchar a uno de los acusados. ¿Pero cuánto hace la población por proteger a sus niños? ¿Se cuidan las familias unas a otras? ¿Se preguntan si tal o cual niño está bien cuando lo ven en una casa ajena o en la calle en soledad?

La familia de los acusados tampoco parece haber visto nada y, si algo vieron, se quedaron callados. Esa parte de la historia también debería ser investigada porque podríamos estar ante un terrible caso de complicidad familiar.

La familia del niño tampoco parece haberse preocupado por saber qué hacía el pequeño en la casa de los vecinos, donde supuestamente iba a hacer las tareas con una compañera de curso. Nadie reparó en su comportamiento, en sus salidas frecuentes y en su estado de salud hasta que el cuadro fue terminal. Ahora dicen que el niño, el menor de seis hermanos, era el más querido.

Y, ni qué decir del Estado. Es el que más falló en su labor de dar seguridad y salud a la víctima. Por ejemplo, la primera vez que el niño cayó enfermo, en octubre del año pasado, el médico forense descartó la violación, pero ahora, cuando el caso salta con ribetes de escándalo, dice que hubo un error de typeo y que días después se emitió una corrección indicando que el niño tenía una enfermedad de transmisión sexual. Ese forense y, por tanto, la Fiscalía no protegieron al niño de Yapacaní y sólo se ocuparon de su caso ocho meses después, cuando estaba al borde de la muerte.

Ahora que el pequeño está muerto, desde el presidente Luis Arce pasando por los ministros, llegando a los fiscales y forenses quieren hacer su trabajo y proteger la vida que ya no existe. Tarde, señores.

La tragedia del niño de Yapacaní es la tragedia de todos los niños que son violados sin que nadie haga nada por sus derechos.

La tragedia del niño de Yapacaní es la tragedia de todos los niños que son violados sin que nadie haga nada por sus derechos.
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