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Una norma vetada por el bien de La Paz

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La Paz - miércoles, 21 de septiembre de 2022 - 5:00

Afortunadamente, lo que pudo ser un escandaloso daño a la ciudad de La Paz terminó con puntos suspensivos y con la promesa de que el tema será tratado en consenso y –ojalá- con criterios técnicos, no con afanes comerciales y políticos, ni improvisación.

Hace una semana, cinco concejales -cuatro del partido del alcalde Iván Arias y uno del MAS- aprobaron la ordenanza municipal que permitiría las construcciones sin restricciones en 10 zonas de La Paz. Según lo propuesto, las zonas de San Miguel, Calacoto, Achumani, la plaza Villarroel y en otros seis sectores de la ciudad se podrían construir edificios sin restricciones, es decir de hasta 40 pisos, sin importar la superficie del predio o dejar retiros. Esta disposición había sido aprobada por el Concejo por “dispensación de trámite”, fue aceptada el mismo día de su presentación en el Concejo sin una previa revisión de los legisladores o de los asesores, y debió pasar a manos del alcalde para su promulgación.

Este irregular y cuestionable proceso fue inmediatamente criticado por varios sectores de arquitectos, ingenieros, constructores y colectivos ciudadanos. La presidenta del Concejo, Yelka Maric, no aceptó las presiones de su propio Concejo y devolvió la ordenanza porque identificó cinco irregularidades en el proceso. Por su parte, el burgomaestre, Iván Arias, anunció que no promulgará ninguna norma sobre construcciones irrestrictas sin consenso y especialmente si ésta atenta a los habitantes de la urbe, y anticipó que se elaborará una ley municipal con la participación de instituciones colegiadas que vele el bien común de los paceños.

Es un alivio para los paceños, aunque seguramente serán muchos los decepcionados con este resultado: si algo tienen los “inversores” y edificadores en La Paz es una desconexión con el bien común y con la necesidad de que el crecimiento de la urbe sea armónico y equilibrado en el uso de suelos y aprovechamiento de recursos. Una mirada de prospección bien sustentada, que permita prever los resultados de las acciones ha estado ausente en gran parte de los proyectos constructivos de esta ciudad, los hechos hablan. En La Paz –y también en otras ciudades del país- el desarrollo urbano ha estado regido por la codicia, por el claro objetivo de sacar siempre el mejor provecho, sin medir consecuencias.

La explicación del concejal del partido del alcalde (Por el Bien Común) Óscar Sogliano, uno de los impulsores de la cuestionada disposición, fue que “tenemos una ley de uso de suelos de hace 15 años y responde a otra coyuntura, a otro momento. La ciudad se transforma, van creciendo zonas; en 15 años aparecieron 30 urbanizaciones, barrios y no se puede detener”. Tiene razón el concejal, pero eso no amerita que precisamente el gobierno municipal, que está llamado a precautelar los intereses de la ciudad, apueste por el fácil recurso de dar piedra libre a construcciones que no respetan las normas y los equilibrios en las principales zonas de La Paz.

Durante años hemos visto cómo cerros, laderas, áreas verdes y barrios que mantenían ciertos equilibrios van siendo convertidos en populosas urbanizaciones sin consideraciones ni en lo estético ni en lo sustentable.

Eso no es “desarrollo” y lo debieran tener como premisa nuestros representantes municipales. Es cierto que el crecimiento urbano es incontenible, pero por eso mismo se debe pensar en grande, no en las inmediatas recompensas de construir y vender a cualquier precio.

Hace bien Arias al afirmar que es necesario actualizar la Ley de Uso de Suelos (LUSU), a la que calificó como “caduca”, pero que eso no implica autorizar que en La Paz se haga lo que les “dé la gana”, en materia de construcción.

Según el alcalde, hace dos meses que la comuna paceña gestiona con los colegios de arquitectos e ingenieros, además de la Cámara Departamental de la Construcción (Cadeco), cómo actualizar la ley para que sea de beneficio común con las limitaciones que tiene La Paz para extenderse de manera horizontal. Esperemos que así sea y que esta gestión municipal no sea recordada como la que puso el cherry a la torta del caos urbanizacional de esta ciudad.

Este irregular y cuestionable proceso fue inmediatamente criticado por varios sectores arquitectos, ingenieros, constructores...
Hace bien Arias al afirmar que es necesario actualizar la Ley de Uso de Suelos (LUSU), a la que calificó como “caduca”.
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