En la mira

El legado de Murillo

sábado, 16 de julio de 2016 · 00:00
Hoy, la ciudad de La Paz conmemora los 207 años de su Grito Libertario del 16 de Julio de 1809, cuando un grupo de patriotas, encabezados por Pedro Domingo Murillo, decidió enfrentar al poder de la Corona española, aprovechando la fiesta de la Virgen del Carmen.

 La hazaña derivó en la condena a muerte de los héroes. Pedro Domingo Murillo fue colgado en la plaza que hoy lleva su nombre y su cabeza fue llevada a las afueras de la cuidad, lo que conocemos actualmente  como el Faro Murillo, y ahí fue abandonada como muestra de escarmiento a los que osaran en adelante interpelar al poder  dominante.

Pero, contrariamente, el ejemplo de Murillo se propagó y dio paso a la Guerra de la Independencia, 15 años de lucha en los que se alcanzó la liberación del yugo español y Bolivia nació como una República independiente.

Antes de morir el prócer de la revolución del 16 de julio pronunció unas palabras proféticas que los paceños y bolivianos nunca demos olvidar: "Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la podrá apagar ¡Viva la libertad¡”.
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