Erika Brockmann Quiroga

Fraude de largo aliento

viernes, 25 de octubre de 2019 · 00:11

Jueves 24 de octubre 2019: Evo Morales insiste en que el bloque opositor orquesta un golpe de Estado y convoca a las organizaciones sociales del partido oficial a defender en las calles su victoria electoral, argumentando la exclusión colonial y discriminatoria del voto rural. ¿Qué entiende por golpe de Estado? En febrero del 2016, afirmaba que desconocer el voto contrario a la reelección  era sinónimo de golpe de Estado. 

Hasta ayer, con el  96,78% del cómputo  oficial del  Tribunal Supremo Electoral (TSE)  faltaban 0,5% para asegurar la “victoria en primera vuelta” de Evo Morales. Esta tendencia contradice  los resultados, altamente confiables, de tres ejercicios estadísticos independientes que confirmaban la segunda vuelta (Víaciencia, oficialmente reconocida, Tu voto cuenta, vetada por el TSE,  y el conteo que contempla el protocolo reservado de observación  de la OEA). Hoy confirman su victoria nada convincente, por una fracción mínima cocinada a fuego lento. ¿Por qué renuncian funcionarios del Tribunal Electoral de Chuquisaca?

Sin embargo, no nos engañemos. Desde una perspectiva de proceso, el fraude no se originó ni se consumó el pasado 20 de noviembre. Fue antecedido por  una cadena de actos  fraudulentos que se impusieron a punta de maniobras políticas, mediáticas, migratorias y legales desde febrero del 2016. La sospechosa e inexplicable interrupción de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) fue la gota incendiaria que atizó el fuego de la desconfianza y la bronca en el comportamiento de  un órgano electoral sumiso, a las órdenes del Poder Ejecutivo. Sobran hechos y razones para sustentar este extremo. 

1. La engañosa y costosa convocatoria a elecciones primarias obligatorias que inauguran prematuramente, un maratónico proceso electoral en condiciones de desigualdad. Su propósito: desnudar la precaria o aparente existencia de un bloque de organizaciones políticas opositoras, imponiendo plazos imposibles de cumplir y desordenando el tablero opositor. Un verdadero  vía crucis. 

2 ¡Vaya casualidad!  El TSE  no reglamentó la segunda vuelta como lo hizo el 2014. Por otro lado, fue sintomático el  adelanto de una semana la fecha de los comicios para garantizar el voto de los bolivianos en Argentina.   

3. La habilitación “antireglamentaria” de nuevas candidaturas tras la renuncia de  los candidatos de la alianza Bolivia dice No y del PDC.

4. Ninguna falta electoral denunciada contra el abuso del MAS  fue resuelta por el Órgano Electoral, la justicia electoral  no se atrevió a tramitar casos contra el partido oficial, menos contra Evo. Es más, guardó silencio frente a  manifestaciones públicas de  amenaza y restricciones de los derechos políticos de terceros, por parte de organizaciones sociales oficialistas. 

5. Con guirnaldas y ofertando un plan de viviendas, y otras medidas demagógicas, el binomio inconstitucional participó en publicitados actos de entrega de obras, rompiendo el silencio electoral,  sin siquiera sonrojarse.

6. Nada se dijo sobre el uso y abuso de ingentes recursos públicos por parte del binomio oficialista durante este maratónico proceso. La restricción de propaganda gubernamental no se aplicó a empresas públicas, las que durante la jornada electoral  exaltaban las bondades y logros de la gestión de gobierno. Mensajes autorizados por no convocar al voto a favor del MAS. Sin embargo, era posible  inferir  “todo lo contrario”. 

7. Los bolivianos pagamos la más costosa e ineficaz propaganda gubernamental a favor de una candidatura oficial  en gestión. El gasto de 329,2 millones de bolivianos, reportado entre enero y septiembre (aproximadamente 175 mil dólares día), fue escandaloso. 

No es la primera vez que el MAS burla y escamotea la decisión del soberano. Es cierto, algunos proponían que la oposición no participe en estos comicios de origen fraudulento. Pese a los dilemas que plantean estos regímenes, valió la pena hacerlo para desnudar una vez más la impostura de Evo y sus talibanes. 

Por primera vez en la historia democrática se cuenta con una fracción política con un 37%  de respaldo, superando un 50 de votación contraria al binomio oficial. Un país dividido.  La contradicción democracia-autoritarismo, antes difusa,  cobra sentido en tiempos de una democracia cada vez más “aparente”.

 
Erika Brockmann Quiroga es politóloga y fue parlamentaria

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