Desde el faro

Agenda Patriótica 2025: 13 del 13

viernes, 15 de febrero de 2019 · 00:11

El número 13 es intrigante. Cabalístico. Alude a  incertidumbre e incluso mala suerte. ¡Todo lo contrario a los 13 pilares de la Agenda Patriótica 2025 presentada el año 2013 y  desempolvada en un año electoral, al conmemorarse el 13 aniversario de un proyecto refundacional agotado! 

13 años después nos dicen que la Agenda 2025 sería garante de la certidumbre; que la “derecha”, sin “neuronas  ni propuesta alternativa”, no puede ofrecer. Insisten en que un gobierno opositor nos condenaría a la ingobernabilidad e inestabilidad.  Siembran miedos en el considerable segmento de electores desconfiados e indecisos.  

Sentimientos avalados por temerarias declaraciones de la dirigencia del MAS en sentido  de  “sacar a los opositores a patada limpia o a dinamitazos”, de bloquear la alternancia del poder y reiterando el boicot a toda gestión opositora. 

Pero, ¿de qué tratan los 13 pilares de la Agenda Patriótica, etiquetada como  exclusiva e imbatible oferta que sólo Evo y Álvaro pueden garantizar? Revisemos algunos.

1: “Erradicar la extrema pobreza basados en el socialismo comunitario”. Asignatura obligada de todo gobierno. La reducción gradual de los indicadores  de pobreza comenzó el año 92. Tras un ciclo de bonanza extraordinaria y  de  significativa movilidad social, y económica, el Informe de Desarrollo Humano advierte sobre el riesgo de retroceso dado a la insostenible e ineficiente materialización de políticas públicas antipobreza.  

2 y 3: “Universalización de los servicios básicos y acceso a la educación, salud y deporte”. Oferta tardía. Última prioridad presupuestaria y de inversión pública en salud y educación durante 12 años consecutivos, y cuya calidad se ubica entre las más bajas en la región. De los 34 hospitales de tercer nivel que hay en Bolivia, el 80% tiene equipamiento obsoleto e infraestructura que data de hasta 90 años. Por otra parte, el régimen se resiste a recurrir a instrumentos de medición de calidad educativa internacional  por responder al imperio y criterios colonizadores. 

5 y 6: “Soberanía comunitaria… sin servilismo al capitalismo financiero y al mercado capitalista”. “Bolivia habrá consolidado el sector de hidrocarburos y minero… será un país diversificado productivamente”.  ¡Qué ironía! ¿Acaso el capitalismo de Estado, la informalidad, los bonos soberanos en Wall Street, nuestra dependencia del mercado capitalista de materias primas no gozan de buena salud? ¿Será cierta la visión de “Bolivia corazón energético”, sin reservas de gas que este gobierno no pudo incrementar ni certificar? 

8 y 9: “Soberanía alimentaria… alimentarse para Vivir Bien”. “Soberanía ambiental, desarrollo… respetando los derechos de la Madre Tierra” ¡Por favor! En una década la importación de alimentos se multiplicó por cuatro. El 2018, Bolivia se ubicó entre los 10 países del mundo que más deforestan. La cereza de la torta: el juicio moral contra el Gobierno de Bolivia sugerido por el Tribunal de Defensa de los Derechos de la Naturaleza a propósito del caso TIPNIS. 

11: “Transparencia… bajo  principios de no robar, no mentir, no ser flojo y no ser adulón”.  El año 2018, Bolivia obtuvo su peor calificación sobre percepción de corrupción en una medición internacional. Constatación: la corrupción es un mal endémico que florece. Denuncias y casos comprobados abundan. 

13. “Reencuentro soberano con nuestra alegría, felicidad, prosperidad y nuestro mar”. Sin comentarios. 

A título de soberanía y dignidad resalta la bipolaridad discursiva que redujo el “socialismo comunitario y el vivir bien”  a consignas confusas, resabio de un romanticismo utópico folklorizado que desahucia la viabilidad de una respetuosa convivencia intercultural. 

Tras el fallo de La Haya y el posicionamiento gubernamental ideologizado  y progobiernos autocráticos, Evo Morales ya no enamora, lejos de beneficiar al país, es un estorbo. 

Queda mucho en el tintero. La realidad contradice la oferta de una Agenda Patriótica, cuya inconsistencia corresponde desmitificar. La tarea imperativa: desnudar y contrarrestar el efecto engañoso del  centralismo y la discrecionalidad hiperpresidencial del clientelismo exacerbado y la saturación propagandística  en tiempos de antipolítica y posverdad.

 

Erika Brockmann Quiroga  es politóloga y fue parlamentaria.
 

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