Otras palabras

Las nuevas políticas sociales para la infancia

jueves, 26 de julio de 2018 · 00:11

En lo que va del presente año, siete recién nacidos fueron abandonados en las calles, basureros o baños de la ciudad de La Paz. Esta alarmante cifra publicada el domingo pasado en Página Siete es la punta de un gravísimo problema de carencia de protección a la infancia en Bolivia. La pérdida de vínculo parental no sólo ocurre en los primeros días de vida. A cualquier edad, niños, niñas y adolescentes salen a vivir en las calles o en hogares de acogida en todo el país. 

Aunque la pérdida de vínculo parental es la situación extrema de falta de protección social de la niñez, las carencias de cuidado y de oportunidades de desarrollo digno de las nuevas generaciones son amplias, inclusive cuando los lazos familiares no se rompen. 

Las cifras de violencia psicológica, física y sexual contra niños y niñas son abrumadoras, y en la mayoría de los casos ocurre en el seno de las familias o en los círculos de relaciones más cercanas. Las violaciones, los altos índices de embarazo adolescente, el consumo de drogas, la delincuencia y el trabajo infantil son las caras más dramáticas de la desprotección y la carencia de cuidado en la sociedad boliviana.

La carencia de afecto, cuidado, alimentación adecuada, seguridad física, emocional y psicológica, salud, educación de calidad, vivienda de nuestros niños, niñas y adolescentes es un problema de toda la sociedad. Expresa, por un lado, la alta tolerancia colectiva en relación a la desprotección de la infancia y, por el otro, la baja prioridad otorgada a la construcción de un sistema integral y efectivo de protección social universal, y de calidad. 

Las familias son y serán el núcleo primordial de protección y cuidado de la infancia, adultos mayores, personas con discapacidad y enfermas. Ninguna otra institución puede sustituirla de mejor manera. Sin embargo, las familias requieren de una red de políticas y servicios públicos o servicios accesibles que les protejan, y les brinden las condiciones adecuadas para que desempeñen su rol de núcleo primordial de protección y cuidado. 

Sólo con un sistema integral de protección social se podrá atenuar las tensiones económicas y sociales que ponen en riesgo la integridad y dignidad de las familias, principalmente de aquellas en situación de pobreza, y vulnerabilidad. 

Los hogares bolivianos son cada vez más diversos. Se incrementan las familias constituidas por sólo mamá o papá e hijos(as) o con papá y mamá trabajadores y sus hijos o núcleos familiares con abuelos o abuelas responsables de niños, y niñas, entre muchas otras configuraciones de relaciones primarias. Las nuevas necesidades de apoyo requieren de nuevas políticas sociales. La más completa y exitosa es la política integral de cuidado en el marco de un renovado sistema de protección social. 

La política de cuidado está siendo implementada en muchos países del norte y del sur, especialmente en América Latina. Bolivia firmó convenios internacionales que establecen el cuidado como un derecho social y ofrecen lineamientos de políticas, y servicios. 

La política de cuidado articula las políticas sociales (educación, salud, vivienda, servicios básicos y seguridad alimentaria) y redefine las funciones de los servicios públicos necesarios para la efectiva protección social como, por ejemplo, las escuelas y los centros de cuidado infantil, y adolescente. Las escuelas y los centros complementarios al turno escolar (mañana o tarde) se orientan a brindar alimentación, atención de salud, actividades extraescolares y de formación integral dependiendo del ciclo de vida (menores a cuatro años, de cuatro a seis años, de  seis a 12 años, de 13 a 18 años). Bajo este enfoque, las escuelas y los servicios de atención a la infancia no se limitan a su función pedagógica curricular e incluyen la formación y protección social que requieren las familias. 

Son muy importantes los resultados de las experiencias de los países que implementaron sistemas de servicios universales, integrales y de calidad para el cuidado, y desarrollo cognitivo, físico y psicológico de niños, niñas y adolescentes. Este sistema articula diferentes instancias estatales (central, departamental y municipal),  organizaciones públicas no estatales y privadas en todos los niveles territoriales, en coordinación con las familias, de tal manera que se garantice el cuidado, y la protección a todos, independientemente de su condición socioeconómica. 

Esta es una política que permite prevenir la desintegración de las familias y las violencias contra la infancia. Por lo tanto, es una nueva política social idónea para romper la transmisión intergeneracional de las desigualdades de oportunidades y construir una sociedad de ciudadanos, inclusiva, y democrática.  

Para contribuir al fortalecimiento de la política de cuidado de los gobiernos subnacionales y nacional, el IISEC-UCB publicará el documento de trabajo sobre los convenios, marcos legales, y políticas de cuidado en América Latina. En Agosto este aporte estará disponible en la página web: www.iisec.ucb.edu.bo 

 

Fernanda Wanderley es socióloga investigadora

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