Fernando Salazar Paredes

¿Es Karen Longaric una canciller “de lujo”…?

jueves, 02 de enero de 2020 · 00:11

He escuchado reiteradas declaraciones de varias personalidades –especialmente en las redes sociales– en las que se refieren a Karen Longaric, la ministra de Relaciones Exteriores, como una canciller “de lujo”…

Confieso que la primera vez que escuché este calificativo, no me pareció apropiado, más bien algo condescendiente.

Según algunos, el término de lujo se vincula con un estilo de vida o de bienes de consumo que implica que todo tiene que ser exclusivo, caro y extremadamente único, por lo cual se vuelve más especial.

El diccionario de la RAE tiene cinco  entradas al respecto y que se refieren a la abundancia de cosas, medios, comodidades y objetos suntuosos o aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo.  Sólo la última acepción podría aplicarse al tema que nos ocupa cuando dice que de lujo es una persona o cosa valiosa, excepcional o extraordinaria.

Empecemos averiguando cuántos  ministros de Relaciones ha tenido el país desde su fundación.  La cantidad es algo confusa con los datos disponibles, pues ha  habido  ministros que han ejercido la cartera más de una vez, tanto en la misma administración o en distintas. En términos generales podemos hablar de alrededor de 200 titulares desde el primero –Facundo Jacinto Infante– hasta la actual Karen Longaric. De estos, ¿cuántos pueden considerarse “de lujo”, es decir, valiosos, excepcionales y extraordinarios? Menuda tarea para un historiador o un acucioso investigador que, ciertamente, no lo soy.

Para hacer las cosas fáciles, concentrémonos en los cancilleres que han ejercido la cartera desde la recuperación de la democracia, sin tomar en cuenta a la actual.  El numero es más fácil, 20. De entre ellos, sólo uno ejerció, desde 1982, dos veces. Once de ellos fueron políticos, sin antecedentes, ni de internacionalistas, ni de diplomáticos o de expertos en derecho internacional; tres de ellos, sin título universitario. Tres empresarios, un historiador y un internacionalista. Cinco diplomáticos. Seis exministros ya han fallecido y otros han volcado su experiencia como cancilleres a la enseñanza.

Los he conocido a todos y muchos de ellos eran o son mis amigos personales.  Ergo una valoración mía sobre su desempeño podría ser muy subjetiva. Prefiero que sea la historia que juzgue.  Si algo puedo señalar es que todos ellos, salvo tres, valoraron y respetaron nuestra doctrina de política exterior forjada a lo largo de muchos años.  Lamentablemente, últimamente, desde 2006 a  2019, una suerte de complejo de Adán y una excesiva ideologización conspiraron en contra de esa doctrina.

Dentro de este recuento, ¿dónde podemos ubicar a la actual ministra Longaric…? Curiosamente, a diferencia de sus 20 antecesores, conjuga en sí características particulares que le dan idoneidad para su desempeño: es especialista en derecho internacional, diplomática e internacionalista. No ha venido a aprender en el cargo como sus inmediatos antecesores. Pone en práctica lo que ha venido enseñando a varias generaciones de estudiantes tanto en la UMSA como en la Universidad Andina.

Desde el primer día tuvo que enfrentar problemas de gran trascendencia. El ser la primera mujer en ocupar el cargo, después de más de 200 hombres, es un hecho no exento de prejuicios y detracciones y, en ciertos casos, de burlas de algunos de sus antecesores que, socarronamente, dudaban no sólo de su capacidad sino del hecho de que sea mujer. Seguramente, en la soledad de la casona que alberga la Cancillería, Karen, como Adela Zamudio, ha debido pensar que su labor es un “combate incesante que agota fuerzas físicas y morales en frente de enemigos de toda especie –enemigos de dentro y de fuera”–.

Su actuación con respecto a México ha sido acertada, precisa, serena y firme con un evidente y desenvuelto conocimiento del derecho internacional. Enfrentada con el faux pas de España reaccionó inmediatamente con maestría, conocimiento y prudencia defendiendo la soberanía y los intereses nacionales.  Qué diferencia con aquellos que se sometían a los dictados exógenos de esa especie de cártel del internacionalismo seudo-socialista. 

¿Es Karen Longaric, una canciller de lujo…? Si entendemos que de lujo es ser es una persona valiosa, excepcional o extraordinaria, tendríamos que convenir que efectivamente lo es. Su convicción democrática y sus últimas actuaciones avalan este calificativo. Su labor, como jefa de la diplomacia boliviana es múltiple, difícil y compleja y, a pesar de ello, se desempeña con eficacia y eficiencia profesionales. Creo que el país y la opinión pública así lo perciben y comprenden; confiamos en que sus colegas de Gobierno también lo hagan.

Fernando Salazar Paredes es abogado internacionalista.

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