Fernando Patiño Sarcinelli

Los barbijos y los covidiotas

martes, 4 de mayo de 2021 · 05:12

Escena real: alguien entra al banco debidamente protegido con barbijo, gorro, protector facial y guantes. El momento de recibir el dinero de la caja, instintivamente, se retira el protector facial, baja el barbijo para mojar el dedo (¡con guantes!) con la lengua…. Todavía hay quienes practican ciertos hábitos inaceptables en tiempos de pandemia. 

La mayoría de la población practica diferentes formas de protección y, a pesar de ello, muchos se infectan y la pandemia no parece enfriar. Muchos se preguntan por qué se infectan si “se cuidan tanto”. La respuesta está en cómo cuidarse.

Los barbijos han aparecido para quedarse como una prenda facial, pero hay muchos que se niegan a utilizarlo y a practicar otras medidas de bioseguridad para disminuir el contagio. Para ellos se ha inventado el término covidiotas, recientemente aceptado por la Real Academia de la Lengua Española. El término se debería usar no sólo para quienes no lo usan cómo también para quienes practican malos hábitos y dan mal ejemplo. Es importante ampliar y entender ese concepto, puede salvar muchas vidas. 

Los barbijos pueden ser incómodos principalmente en zonas de calor o si son fabricados de forma artesanal con tejidos inadecuados. Antes era común ver algunas personas, principalmente orientales, con barbijos en servicios de transporte público y en aeropuertos, por ejemplo. No entendíamos bien para qué, pero se decía “estos chinos tienen sus manías”. La verdad es que la historia nos muestra que tener esas manías y disciplina ha hecho posible que la pandemia haya sido controlada en la China, nada más que el país más poblado del planeta, donde una ciudad mediana tiene más de 15 a 20 millones de habitantes, más que todo Bolivia. Interesante, hay mucho que aprender de esa experiencia.

Quiere decir que la disciplina como distancia social y el uso correcto de los barbijos son medidas efectivas para el control de la pandemia, combinada con la higiene de las manos y uso de alcohol gel para facilitar el proceso con mayor frecuencia. Nada más.

Un factor importante es cómo se usa el barbijo combinado a otras medidas sencillas pero que se deben practicar correctamente. Hay varios hábitos que se han hecho rutina o automáticos que simplemente anulan la función del barbijo. El más ridículo es usarlo debajo de la nariz o colgado bajo la quijada. Obviamente que no cumple su función, pero lo peor es que una persona infectada está permanentemente derramando infección sobre el barbijo. Pero al momento de cumplir con el “uso obligatorio”, rápidamente agarra el barbijo para acomodarlo. Quién sabe qué hacían las manos minutos antes de agarrar el barbijo y donde irán después de esa maniobra. A partir de ese momento las manos pasan a ser el vehículo de contagio. 

Esta descripción nos permite entender que es muy fácil contaminar el barbijo con las manos y llevar la infección de un lado al otro. Luego, hay una lista de castigos que se aplican al barbijo que lo convierten en un elemento peligroso, por ejemplo: poner el barbijo en el bolsillo o en la cartera donde hay una billetera que es un pozo de contaminación. Manosear el barbijo porque se lo siente incómodo o se desacomoda porque no es del material, formato o tamaño adecuado, muy común con los barbijos artesanales y lavables. 

El peor objeto de estas maniobras peligrosas son los infames guantes que algunos covidiotas encuentran geniales, lamentablemente muy comunes en los restaurantes “por ordenanza municipal”.  Creen los usuarios y autoridades que están mejor protegidos y no le dan atención dónde ponen  las manos y luego se acomodan el barbijo y los anteojos de protección (indispensables para los covidiotas) y atienden a los clientes.

No entienden que estos objetos deben sólo deben ser utilizados en ambientes de alto riesgo como en la atención de enfermos graves y que deben ser inmediatamente desechados inmediatamente después de alejarse del enfermo. 

Muy pocos que han sido contagiados por el coronavirus saben exactamente dónde lo han encontrado. Lo más lamentable es que pocos aprenden con la mala experiencia ajena y  no entienden que usar cualquier tipo barbijo, doble barbijo (incómodos), manosearlo sin cuidado o tenerlo bajo la nariz es inútil. Una estrategia compleja crea una sensación de falsa sensación de seguridad y es más probable que sea fuente de contagio. 

Quienes ya han tenido Covid-19, ¿deben recibir la vacuna? En mi opinión no tiene sentido, lo explico en nuestro próximo encuentro.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.
 

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