El satélite de la Luna

Implicaciones de la Adenda N° 4

sábado, 09 de marzo de 2019 · 00:12

Mucho se ha escrito en torno a la Adenda N° 4 que modifica sustancialmente el contrato suscrito en octubre del 2006 entre YPFB por Bolivia y Enarsa (hoy llamada IEASA) por Argentina. 

Se ha analizado, incluso con modelos numéricos (ver www.mmedinaceli.com), diferentes escenarios para descifrar quién gana y quién pierde con las modificaciones. Según el ministro del ramo, secundado por el mismo presidente Evo Morales, Bolivia ganará más de 300 millones de dólares por los mejores precios. Al contrario, algunos opositores calculan que el país perderá una cantidad similar por los menores volúmenes.

En mi criterio, Bolivia pierde con respecto al contrato “ideal” que tenía vigencia hasta el año 2026  debido a la reducción de volúmenes, compensada sólo en parte por las variaciones del precio del gas. Al mismo tiempo, entiendo también que Bolivia algo ha ganado con respecto al desempeño “real” de ese mismo contrato, que vio las erráticas nominaciones bajar a menos de 10 MMmcd en diciembre de 2018.

Al margen de esas predicciones, ¿cuáles son las implicaciones reales de la adenda de marras?

Empecemos por las positivas. YPFB ahora puede contar con un piso estable y realista de  volúmenes y precios, garantizados por sanciones y penalidades. Los volúmenes adicionales en invierno (entre 6 y 8 MMmcd) tendrán un precio mejorado. Asimismo, si hubiera mayores nominaciones en verano el precio sería 15% superior al excelente precio actual. Es una posibilidad que, aunque remota, se apoya en la volatilidad del mercado argentino, sometido a cíclicas crisis de suministro.

 Mencionaré también la recomposición de las relaciones comerciales entre ambos países, muy deterioradas a partir de la solicitud de modificación del contrato presentada hace un año por IEASA, acompañada por la presión de una mora en los pagos y una rebaja sustantiva de las nominaciones. En respuesta, YPFB procedió al cobro unilateral de la boleta de garantía otorgada por Enarsa-IEASA. 

La aparente mejora de las relaciones bilaterales es un paso previo a la búsqueda de mercados alternativos y a la tan cacareada “internacionalización” de YPFB en territorio argentino. 

Entre las consecuencias negativas está la incertidumbre del corto plazo de la adenda. En efecto, en diciembre del 2020 habrá que renegociar los términos de intercambio en función del mercado, y así cada año. Además, si disminuyeran los ingresos, como parece obvio, se verían afectados no sólo el IDH y las regalías, sino también la sostenibilidad de los subsidios y bonos -debido a la desproporción del mercado interno ante el externo- y las ganancias de las empresas petroleras, a causa del menor volumen de gas exportado, con serias consecuencias sobre las inversiones de riesgo.

No menos relevante es el impacto de una probable disminución de la producción de gas. Mencionaré la menor disponibilidad de combustibles líquidos para el mercado interno (con el consiguiente incremento de importaciones y subsidios); el menor flujo de gas a la planta Gran Chaco (que implica una menor producción y exportación de GLP) e incluso un menor factor de recuperación del gas en los pozos productores.

Paradójicamente, la modificación de marras apunta a garantizar la producción de Vaca Muerta y el incentivo que IEASA otorga a las empresas que explotan ese campo. No es casual que ni bien se firmó la adenda, la petrolera Techint haya ratificado inversiones de 7.500 millones de dólares en ese campo, las cuales estaban en duda a raíz del corte de incentivos decretado por el gobierno de Macri. (https://www.pagina12.com.ar/174884-ratifican-inversiones-en-vaca-muerta).

En fin, todo indica que la adenda firmada fortalecerá la competencia de Vaca Muerta al gas boliviano en los mercados regionales.

 

Francesco Zaratti es físico y analista.

Twitter: @fzaratti

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