¿Cómo no ser reemplazado por un robot?

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domingo, 21 de octubre de 2018 · 00:07

En un futuro muy cercano, ¿qué tipo de empleo tendrá su hijo, ¿en qué trabajará la nieta O ¿en qué actividades o sectores emprenderán las futuras generaciones Estas son preguntas difíciles de responder en tiempos de grandes innovaciones tecnológicas: Big data (grandes datos), internet de las cosas, algoritmos, blockchain y otros.

La mejor respuesta que encontré a estas interrogantes fue en una caricatura periodística. En ella, una persona está haciendo despedida de su trabajo. El jefe le dice: Usted no está siendo desplazado por un robot, sino por otra persona que sí sabe de robots. Esta respuesta es parcialmente correcta, porque busca enfatizar la necesidad de la reconversión de la mano de obra de los trabajos manuales a los de gerencia, pero, sin duda, habrá alguna gente que será reemplazada por máquinas y software.

Me encuentro en Dubrovnik, Croacia, en una convención mundial de escuelas de negocios en la que, justamente, el tema central de debate es cómo las universidades responderán a la cuarta revolución industrial. He asistido a varias presentaciones sobre avances tecnológicos, máquinas y nuevos empleos. Y una primera conclusión es que en estos temas nos encontramos en un momento VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo).

Como universidades, en general, y escuelas de negocios, en particular, no están preparadas para formar profesionales para trabajos que aún no existen o emprendimientos que aún están en la cabeza de las nuevas generaciones, para lidiar con tecnologías que aún están siendo inventadas y para modelos de negocios y empresas que todavía no fueron desarrolladas.

Desafortunadamente, nuestros modelos educativos actuales están basados en conocimientos estancados; enseñan el denominador común de las diversas ciencias, pero no preparan a los estudiantes para aprender a aprender. La mayoría de las carreras nos preparan para seguir secuencias, procedimientos y rutinas, que ahora fácilmente pueden ser codificables y, por lo tanto, ser reemplazadas por una máquina.

Por lo tanto, si uno no quiere perder su trabajo para un algoritmo debe tener una actitud de aprendizaje de por vida, entender que la abundancia de información, área de dominio de las máquinas, debe ser complementada por la calidad de la atención, por el pensamiento crítico y creativo que se basa más en la emoción y los valores que en el mero cálculo probabilístico.

Autores como SherifKamel de la Universidad de El Cairo sostienen que las escuelas de negocios están frente al desafío de:

1) Impulsar de manera más radical la interacción entre la teoría y la práctica. La ciencia avanza con el desarrollo de nuevos conceptos, teorías y avances tecnológicos; pero, al mismo tiempo, la tecnología, por ejemplo, proporciona oportunidades para crear nuevas empresas y trabajos; aumenta la productividad y ofrece mejores servicios públicos. La investigación aplicada y la innovación empresarial es la forma virtuosa de casamiento en la teoría y la práctica. Promover este encuentro, a través de ecosistemas universitarios, debe ser uno de los principales objetivos de una escuela de negocios que abre sus puertas al futuro.

2) Incluir la innovación y la transformación digital en los programas educativos. Las escuelas de negocios deben trasladarse de manera cualitativa a la nueva era de internet y así atender a diversos tipos de alumnos. Las clases presenciales con un fuerte apoyo de tecnologías de la información y plataformas seguirán siendo, por mucho tiempo, el “Rolex” de la educación; sin embargo, los cursos online, las clases invertidas (flippedclassrooms) y los cursos que combinen actividades presenciales y clases virtuales (BlendedLearning) democratizarán el aprendizaje cada vez más. Las escuelas de negocios deben ampliar sus ofertas en estas líneas de trabajo.

3) Conectar el mundo de la economía, los negocios y la administración con otras disciplinas como el arte, la historia, las ingenierías, por ejemplo. En un mundo laboral y empresarial, donde el análisis y decisiones cuantitativas, y cada vez más cualitativas, son reemplazadas por algoritmos, software y máquinas, las escuelas de negocios deben preparar profesionales con alto sentido crítico, inteligencia emocional, amplia cultura y sensibilidad con el entorno social, y medioambiental, pero, sobre todo, conciencia y conocimiento de la aplicabilidad de la tecnología cívica y responsable al mundo de los negocios.

4) Reforzar los valores y principios. Ningún algoritmo o máquina tiene el componente más poderoso: ser capaz del desarrollo humano, que es crear simultáneamente valor económico para la empresa y para la sociedad. Y esto se basa en capacidad de empatía con los otros, la sensibilidad con el medioambiente, el respeto por lo diferente y diverso, la pasión por lo justo; en suma, el entendimiento de que la ética no está reñida con la ganancia justa.

Un gran diferenciador a futuro de las escuelas de negocios será su capacidad de desarrollar estos valores.

La cuarta revolución industrial significa para países como Bolivia innovar en base de la pirámide social, impulsar la innovación para apoyar el desarrollo social, usar la tecnología para hacer el bien, para fomentar la ciudadanía inclusiva.

Gonzalo Chávez A. es economista.

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