Gonzalo Chávez A.

La carta

domingo, 10 de noviembre de 2019 · 00:13

Cada vez se escriben menos cartas en papel. Es una pena. Son un género literario maravilloso. Las cartas son las palomas sin alas.  Pueden ser también dardos mortales. Son portadoras de buenas y malas noticias. Pueden traer esperanza o el corazón de un enamorado. Existen cartas póstumas, que son los últimos actos de los suicidas.  Algunas epístolas cambian el curso de la historia y pueden ser instrumentos de movilización política o de despedida.  

Hoy domingo de crisis y de dolor también decidí escribir una misiva, no al pasado que a la fuerza insiste en ser presente, sino a nuestros jóvenes que ya son presente y futuro.  Por supuesto, no quiero parecer el tío cursi que cuando se toma unos tragos, monopoliza la oreja de la muchacha para decirle como es la vida. 

Aprovecho -ahora que estamos pasándoles a los jóvenes la posta de la defensa de la democracia y  la construcción del porvenir- para sugerirles un kit de sobrevivencia multimedia para las próximas décadas. Irá en forma de carta, correo electrónico, tuits, posts, Instagram, y si me animo, inclusive, haré un video.     

¿Qué debería tener una caja de sobrevivencia para enfrentar los retos del futuro?:

1) Variedad de semillas para que Ustedes nunca dejen de plantar o replantar libertad, democracia, innovación y trigo para un buen pan. 

También debíamos colocar granos para que brote sabiduría, tolerancia, rosas de todos los colores para todos los tipos de amores, justicia social, acacias con sombras gigantes que nos protejan del racismo y el odio. Así también, la caja debería contener pepitas de uva para propagar la alegría y el buen paladar para el vino. Por supuesto, colocaría en el kit gérmenes fuertes de crecimiento económico, riqueza e igualdad social. No debería faltar granos de donde nazcan tomates felices, lechugas coquetas y palta atrevidas para que las futuras generaciones coman sano. Uta, me olvidaba, semillas poderosas de conciencia ambiental para que florezcan gigantes arbustos de desarrollo sostenible.   

2)  En la caja de sobrevivencia no deberían faltar sus viejos crayones con los que pintaron las paredes de nuestras almas. Anexamos algunos de sus bosquejos y retratos que tanta alegría y risas nos causaron. Dibujen el futuro de Bolivia con la creatividad y esperanza de cuando eran niñas. Ahora les toca diseñar coloridos puentes y abrazos de integración social y solidaridad, y políticas públicas de diverso tono para construir una mejor nación. 

Con sus gastados lápices de colores ahora les toca soñar y diseñar un mundo multicolor, diverso y tolerante. Tienen el desafío de romper con la monotonía del blanco y negro de las ideas que nosotros les impusimos: neoliberalismo contra populismo, amigo versus enemigo político, cambas contra collas.  

3) ¡Ah! ! ¡Cómo no! Un teléfono inteligente es imprescindible en el kit para que nos llamen, de vez en cuando, de las marchas de la vida y nos cuenten de sus hazañas, de cómo derrotaron a la dictadura o  de qué manera encontraron el amor. Además, ciertamente estos aparatos, que Ustedes consideran como sus hijos electrónicos, les ayudarán a construir las nuevas formas del desarrollo en base a economías digitales, creativas, circulares y verdes. 

Así mismo, les ayudará a convertir el mundo en un pañuelo, y reinventar las fronteras del progreso. Ustedes tienen el desafío de construir la Bolivia digital.

4) También colocaremos algunas cosas tradicionales en la caja de sobrevivencia: papel y lápiz para que anoten las ideas buenas y no pierdan la caligrafía. Una goma Pelikan para que recuerden que todos cometemos errores, y que siempre es posible perdonar y borrar los rencores. Resaltadores verdes Fabre, para que enfaticen las cosas buenas que nos unen a los bolivianos, y tachen nuestros defectos. También colocamos una linterna, ciertamente vendrán momentos de obscuridad, autoritarismo y prepotencia.

Siempre podrán encender los faroles/valores que iluminen los horizontes de desarrollo, igualdad y libertad.  No nos olvidamos de las pastillas de meta, para que toda la vida den besos frescos y también mantengan frescas las ideas y las esperanzas.    Incluimos las piezas de sus rompecabezas preferidos para que siempre recuerden que son partes imprescindibles de un todo, de una familia mayor: Bolivia.

5) Incluimos el casco, el bicarbonato y la bandera boliviana de las jornadas de octubre/noviembre de 2019. Ciertamente, vendrán otros desafíos de defensa de la democracia y el desarrollo que siempre deben ser encarados con el corazón y en paz. 

Finalmente, dejamos en el kit de sobrevivencia sus cánticos. ¿Quién se cansa? ¡Nadie se cansa!. ¿Quién se rinde?  ¡Nadie se rinde!. Que este grito de rebeldía los acompañe siempre en la construcción de sus sueños y de una nueva Bolivia.  Dedico esta columna al joven Limbert Guzman que cayó en Cochabamba en defensa de la libertad.

Gonzalo Chávez A. es economista

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