Gonzalo Chávez A.

¿FMI se adhiere al proceso de cambio?

domingo, 11 de abril de 2021 · 05:12

En la semana que termina el Fondo Monetario Internacional (FMI)  ha sacado sus previsiones económicas. Sostiene que en el año que transcurre el Producto Interno Bruto de Bolivia (PIB) crecerá al 5,5%. En el año 2022, el aumento del producto será menor, 4,3%. El Ministerio de Economía y Finanzas nacional es mucho más conservador y está esperando un crecimiento de 4.4% para el 2021. Según el FMI habrá segundo aguinaldo.

Como en el pasado, el gobierno ha salido gustoso y coqueto a recibir elogios y flores estadísticas del otro ahora enemigo principal. Una vez más el organismo internacional se estaría inclinado, avergonzado, frente a los resultados exitosos del luminoso modelo económico boliviano. 

La artillería contra los críticos del extractivismo del gobierno está preparada. Aprenda vendepatrias y monaguillos hasta la alta alcurnia del neoliberalismo reconoce nuestras glorias numéricas. 

Pero no solamente el FMI elogia resultados estadísticos, sino que se habría pasado al otro bando ideológico. Es más tolerante con la intervención del Estado en la economía. Veamos cuatro propuestas para salir de la crisis económica que revelan un cambio de rumbo del organismo internacional. 

1) Apoyo a los grupos, personas y empresas más golpeados por la hecatombe sanitaria. Tradicionalmente, el FMI tenía como objetivos apoyar las balanzas de pago y la salud macroeconómica de los países. El Banco Mundial o el BID se encargaban de los temas sociales y de desarrollo. Ahora, el foco de este organismo internacional también apunta a temas como desigualdad, pobreza y productividad. Este es un cambio importante. Por ejemplo, ahora el FMI destina buena parte de sus recursos a los países a travez del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (FFCLP). 

2) Condonación de la deuda externa de los países pobres. Sí, como oye: c-o-n-d-o-n-a-c-i-ó-n. Suspensión de pagos. De esta manera se aliviaría la situación financiera de las economías pobres en crisis. Este no es un tema nuevo. Se discute desde el inicio de la pandemia. En este contexto, al parecer no fue la idea más inteligente devolver el dinero al FMI en vísperas de un perdonazo de deuda.

3) Aumentar el capital para realizar más préstamos. En las reuniones de marzo del FMI y Banco Mundial han ofrecido más cooperación financiera. Las economías ricas, como Estados Unidos, China, Europa y los países G20, pondrán 650.000 millones de dólares de activos de reserva, los derechos especiales de giro (DEG). Estos recursos estarán destinados a garantizar que los gobiernos en países de bajos y medianos ingresos puedan invertir en la recuperación. El dinero que le devolvimos al FMI fue canalizado a través de este mecanismo. Bueno supongo que ahora habrá qué hacer: !sana! !sana! Colita de rana, sino sana hoy sanara mañana y volver a pedir ahora sí un crédito “revolucionario y digno”. No creo que los muchachos del Fondo se hayan enojado después del portazo. Están acostumbrados a las paraditas de gallo viejo.

 4) Recuperación económica verde y digital. Superada la crisis, el FMI invita a construir economías resilientes, inclusivas y más verdes. Para esto propone invertir en infraestructura verde e impulsar iniciativas para estimular una nueva capacidad productiva y promover la adaptación a una economía más digitalizada. Este es otro cambio importante: Cambio climático y transformación digital como prioridad en la agenda mundial. Al parecer, la obsesión con los ajustes macroeconómicos pasan a un segundo plano.

5) Impuestos a los ricos. Obviamente, la idea de un impuesto Covid-19 se originó en los estrategas del Socialismo del Siglo XXI. En esta línea, los ricos y las empresas que han prosperado durante la pandemia (compañías de tecnología, telecomunicaciones y farmacéuticas, por ejemplo)  deberían pagar tributos adicionales. El FMI propone un impuesto temporal y, por supuesto, centrado en los sectores formales.  Para ser justo y equitativo, por estas tierras también deberían pagar tributos los nuevos ricos de los sectores informales, como: cooperativistas mineros, gremiales, comerciantes y cocaleros. Entonces, con la bendición del FMI, les cobramos más impuestos. ¿Y les ponemos vacunas? Depende, tendrían que traer su certificado que son nuevos ricos bendecidos por el proceso de cambio. 

!Uta, che hermanito! ¿Qué pasó con el matón del FMI que apretaba las guindas fiscales a los países cuando les otorgaban préstamos ? ¿Dónde quedó el satanás que imponía ajustes estructurales, devaluaciones de la moneda, cortes salariales y otras maldades? ¿Es una “maniobra envolvente” del FMI para después clavar el puñal del ajuste? ¿Es un cambio genuino que busca una rápida recuperación económica, un mundo más integrado y un desarrollo sustentable ? ¿Qué deberá hacer Bolivia? ¿Devolver su sucio dinero, no aceptar un dólar y mandarlos a freír monos? ¿Adoptar una política económica internacional pragmática pensando en el interés nacional y obtener recursos para la reactivación económica apostando a un nuevo modelo de desarrollo?

 

Gonzalo Chávez A. es economista.
 

 

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