Gonzalo Chávez

¡Y volver, volver, a tus brazos otra vez!

domingo, 8 de agosto de 2021 · 05:12

Ay, compadre. Permítanme kaikearme en su amable hombro. Va a disculpar la moqueada. Pero le cuento que estoy más yesca que el chavo del ocho con barril hipotecado. En este domingo patrio permítame que le cante mis penas financieras. Le cuento que estoy muy tentado de volver a los brazos de una percanta, buenona y platuda, que en el pasado, me ha dejado el corazón como anticucho: el FMI. 

Como Usted sabe,  yo acumulé unos ahorritos entre el 2006 y 2013. Tenía 15 mil millones de dolarachos. Tuve una suerte enorme. Mis ventas de gas, minerales y soya subieron mucho porque los precios de estos productos se dispararon. Por esta mi fortuna, en el barrio me decían: Tortuga de Galápagos, por la enorme concha que tenía. Pero ultimadamente, me ha agarrado un kencherío del demonio. Desde el 2014, mis ventas bajaron en un 30%. Con trapo mojado les he azotado a mis productos y no se venden como antes. Además, de la nada, una rubia raíces negras me ha botado de mi casa, fraude diciendo. ¡¿Qué fraude, qué falda, ni niño muerto?! Yo aquisito estaba parado nomás y me acusan.  Pero he podido volver en los hombros del pueblo y ahora los estoy correteando a estos golpeadorcitos. Pa su manita les voy a dar. Pero cocacharlos no es suficiente. Empleos de calidad quieren  y resulta que no tengo un peso. Ocho años de déficit público arrastro. Este año, el agujero en mi bolsillo es de 10%  de producto. Además, en todo este tiempo le he cascado más de 10 mil millones de verdes de mis ahorros. Resulta que ahora ya casi no tengo reservas internacionales. También me endeudé, interna y externamente.  Por ejemplo a mis vecinos de la villa (deuda interna) les debo el 30% de mi ingreso pero ni así alcanza. Ahora unos impuestitos les puse a los tribilines de siempre, pero solo saco unos pocos morlacos. Por ejemplo, a los ricachones les puse un tributo pero han soltado apenas 35 millones de dólares y necesito 4 mil solo para cerrar la brecha fiscal. Uta che, no me animo a cobrarles impuestos a los cuates, cocaleros, comerciantes grandes y mineros. Se pueden molestar. ¿No ve? Le he prometido a mi media naranja que este año traería 5.750  millones de washingtones, ya han pasado 8 meses de este año kencha y ni la sombra de este dinero. Y mi doña ya me quiere medir el aceite.  

He contratado a unos brokers, brocas, brothers. No sé, che. Tú sabes, no le hago al idioma del imperio. Pero estos jóvenes banqueros tenían que colocar 3.000 millones de verdes en bonos soberanos en los mercados internacionales. Pero parece que no quieren soltar la marmaja los privados. Dice que quieren que les paguemos intereses superiores al 8% al año. Que no mamen también, no ve? Si me presto dinero tan caro aquí me van a freír las guindas, los pititas y potitos.  Además, yo tengo que devolverles 2 mil millones de dólares que dieron hace unos años. Tacaños son los gringos. 

Como ve,  compadre, no hay de dónde levantar platita. Así creo que voy a bajar el copete e ir donde este maldito FMI. Dicen que ya no está tan bruja. Te presta la plata y ya no hace muchas exigencias como en el pasado. Hace años soltaba la mosca pero te obligaba a devaluar, cortar el déficit público, congelar salarios y abrir tu economía como flor del poto. Grave te hacía sufrir, la ñata. Ahora dicen que inclusive tiene más plata para prestar. 650.000 millones destinados a apuntalar la recuperación económica global y ayudar a las naciones que deben enfrentar gigantescos niveles de deuda. Además, son una especie de fondos de reserva, conocidos como Derechos Especiales de Giro (DEG), a los que tendrán acceso los 190 miembros del organismo desde finales de este mes. La rubia oxigenada obtuvo esta plata;  yo, bolas tristes, le devuelto al FMI, pero ahora dice que hay más para Bolivia. Grave la tentación, oye. Espero que no se haya resentido la mina.

Para ablandarle su corazón de piedra neoliberal, me inspirado y le compuesto una canción, me he copiado algo del Vicente Fernández, pero no creo que se dé cuenta. Te lo voy cantar. Vas a disculpar el tufo. 

Este amor revolucionario y apasionado. Anda todo alborotado. Por volver. Voy camino a la locura fiscal,  ando  raspando la olla y aunque todo me tortura. Sé querer. Nos dejamos hace tiempo. Yo te echado la culpa de todos mis males económicos y sociales. Lo sé. Maldije cien veces, tu nombre. Maldita FMI. Inclusive te devolví tu sucia plata en tu cara.  Pero, kolila, me llegó el momento de perder. Tú tenías mucha razón. Le hago caso a la billetera y el corazón. Y me muero por volver… Y volver, volver, vooooolver. A tus brazos, otra vez. Llegaré hasta donde estés en Washington, reinita. Yo sé perder, yo sé perder. Quiero volver, volver vooooolver… Aaah ah ah ah ah. Bien bonito se lo he cantado y sabes que me ha contestado, la muy bandidida: Y no vuelves porque no quieres, papacito. Rasss, me hecho el cuerpo.

 
Gonzalo Chávez es economista.

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