Guadalupe Peres-Cajías

La oportunidad del Covid

sábado, 4 de abril de 2020 · 00:10

Se enciende la pantalla, sea éste del celular, el computador o el televisor. Alarma. Nervios. Ansiedad. Evitar llegar al pánico parece una pugna diaria. No es para menos. El mundo entero comenta: la pandemia del coronavirus (Covid 19) afecta a los seres humanos cada día más.

Sin embargo, considero pertinente reflexionar ¿cómo esta afectación podría significar una oportunidad para la humanidad?

Sin perder la mirada crítica de las consecuencias sociales y económicas de este inucitado contexto de salud pública, cabe reconocer que en el mismo hay elementos valiosos a destacar: la naturaleza se ha reanimado, aunque parecía imposible que esto se llegue a alcanzar; el consumo de bienes se ha empezado a limitar, modificando la lógica del consumismo voraz; los lazos afectivos se han intensificado, a pesar de las distancias físicas, gracias al progreso digital; y el humor y el arte recuerdan una vez más el potencial creativo y constructivo de la humanidad.

En Bolivia, aún lamentamos los incendios de la zona chiquitana (en Santa Cruz) y aún es preciso cuestionar las políticas de agresión ambiental -como el recientemente aprobado PLUS (en el Beni)-. No obstante, en estas semanas de cuarentena, es admirable percibir la calidad del aire en la ciudad o los pájaros que han vuelto a protagonizar las mañanas.

Incluso, cómo bien indicó el especialista en aves, Dennis Camacho, al periódico Los Tiempos, de Cochabamba, “es muy probable que vaya a existir un incremento de individuos por especie”.

Esto podría significar una innesperada respuesta de la naturaleza, luego de haber recibido una ofensiva continua por parte de la humanidad. Quizás sea una forma de plantear una nueva oportunidad para finalmente convivir en armonía con la misma.

Para ello, cómo ya lo advertía el conjunto de artículos editados por F. Wanderley y J. Peres-Cajías (2018), es preciso cuidar “la casa común” a partir de una transformación en el tratamiento y aprovechamiento de los recursos naturales para potenciar un desarrollo social y económico sostenible. 

En ese sentido, si las lógicas de producción se transforman, también deberían hacerlo las de consumo. El contexto de cuarentena nos ha mostrado una oportunidad para hacerlo.

A pesar de las compras intensivas y desproporcionadas de los primeros días de restricción de movilidad, actualmente, los ciudadanos han tenido que forzosamente reconsiderar sus lógicas previas de consumo.

Por un lado, porque al saber que no se puede salir todos los días a comprar, se debe cocinar y hacer con lo que hay. Por otro, porque frente al riesgo de contraer el coronavirus, la población ha tenido que informarse mejor de los valores de la alimentación orgánica, que con el curso intensivo de la industrialización, fue reemplazada por productos enlatados y/o químicamente alterados. 

Asimismo, frente al confinamiento obligado, los humanos han tenido que modificar sus dinámicas diarias de relacionamiento. Curiosamente, se ha evidenciado una mayor tendencia al contacto con familiares y amigos, a través de las tecnologías de información, que difícilmente hubiera ocurrido sin las características del actual contexto.

El lazo humano, fragilizado acorde a Z. Bauman (2003), podría tener una oportunidad de reavivarse, a pesar de las muestras de diferenciación e individualismo que se manifestaron previamente. Nos necesitamos todos es una de las consignas claves que la pandemia nos está mostrando.

Otro de los reflejos destacables en este complejo escenario, es la difusión de los recursos creativos de la humanidad; reflejo de la virtud constructiva que puede tener la misma, antes que su potencial de destrucción.

Uno de ellos es el humor, que nos ha permitido sobrevivir con una sonrisa o incluso una carcajada la ansiedad colectiva. Otro, es el arte. La Ópera del MET de Nueva York, la Filarmónica de Berlín, el Museo del Prado en Madrid, el repositorio de cine boliviano, se han abierto al público a través de la plataforma digital. Artistas y gestores culturales parecen haber pactado en silencio: ofrezcamos al mundo el acceso plural al alma de la humanidad… su arte. 

Ahora, queda preguntar si el resto de la ciudadanía global también será capaz de pactar el aprovechamiento de esta oportunidad.

Guadalupe Peres-Cajías es investigadora y profesora en estudios sociales y de la comunicación.

En tiempos de cuarentena y restricciones usted necesita estar bien informado. Por eso, Página Siete pone temporalmente a su disposición de forma gratuita, nuestra edición de papel en versión digital. Para verla haga clic aquí.

Este servicio, con contenidos especiales y enfoques propios de las principales noticias del día, será parte de la App que lanzaremos próximamente. 

10
7

Otras Noticias