Guadalupe Peres –Cajías

GAMLP, donde lo público fue posible

viernes, 7 de mayo de 2021 · 05:10

En las últimas semanas, músicos, cineastas, literatos y artistas en general expresaron en redes sociales su agradecimiento a la saliente Secretaría de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), a cargo de Andrés Zaratti. 

Los comentarios destacaron la administración activa y el apoyo sostenido para la gestión, producción y  difusión de las artes y las culturas, que tuvo continuidad desde las gestiones de los oficiales de culturas Pablo Groux y Wálter Gómez. 

Gracias a esta institución pública, la ciudadanía paceña gozó de tener durante tantos domingos una feria cultural en pleno centro de la ciudad. Como expresó alguno de los artistas, la Feria del Prado permitió que ancianos disfruten al aire libre de un tango; mientras jóvenes cantaban un rap y otros tantos escuchaban a su grupo de rock o folklore nacional. El emblemático paseo de la sede de gobierno fue durante años el espacio semanal para el disfrute y el encuentro sano, colectivo y plural. 

Este fue uno de los tantos ejemplos de la gran virtud que alcanzó la municipalidad de La Paz, gracias a las gestiones de Juan del Granado (1999-2010) y Luis Revilla (2010-2021): la anhelada construcción de lo público en la cotidianidad. 

Con el reciente nombramiento de las autoridades, elegidas en las recientes elecciones subnacionales, considero fundamental analizar ¿por qué fortalecer el carácter público, desde la administración municipal y departamental? 

“El espacio público es el lugar donde todo ciudadano tiene derecho a circular, a estar y hacer (…). El poder transitar remite a la libertad de movimiento, el poder estar remite a la apropiación del espacio y el poder hacer remite a la participación en el espacio público”.

Con esta definición de Julio Alguacil (2008), se expresa la relación intrínseca entre el espacio público y la construcción de la democracia, como ya lo advirtiera Jürgen Habermas (1962). Esta es la razón fundamental para fortalecer lo público, pues permite (1) el acceso colectivo de la ciudadanía a condiciones vitales, como la salud, la seguridad y la educación; (2) el ejercicio equitativo de sus deberes y derechos y (3) la participación activa del conjunto de los ciudadanos, sin distinción. 

Sobre el primer punto, cabe destacar las tantas iniciativas municipales en La Paz. No sólo fueron los hospitales, que algunos trataron de difamar. Fueron también los servicios municipales de Defensa y Protección frente a toda forma de violencia, con sede en distintos macrodistritos de la ciudad. Asimismo, cabe recordar la visionaria gestión de la Unidad de la Infancia, la Niñez y la Adolescencia, que permitió construir y sostener más de 60 centros infantiles para el cuidado y la formación de los miembros más pequeños de familias con escasos recursos. 

La salud, la seguridad y la educación llegaron a ser accesibles para la ciudadanía, con las mejoras que seguramente se deberán encarar. 

En relación al ejercicio de deberes y derechos, cabe destacar dos ejemplos fundamentales. Por un lado, la política pública de cultura ciudadana, protagonizada por las “cebritas” y liderada inicialmente por Katia Salazar (la “mamá cebra”), que buscó educar a los paceños sobre sus deberes ciudadanos, a través del juego, el arte y el entretenimiento. Gracias a esta propuesta educomunicacional, las cebras transversalizaron la ciudad. 

Asimismo, lo ha hecho otro apreciado “animal”, que ha marcado un hito en La Paz: el “Puma” (Katari). Una red de transporte moderna, accesible y digna para niños, ancianos, embarazadas, personas con discapacidad, ciclistas y la ciudadanía en general. 

Ambas iniciativas motivaron un ejercicio equitativo de deberes y derechos -particularmente en relación a la circulación ciudadana-, al tiempo que inspiraron el buen trato. Basta ingresar a uno de los “pumitas” para darse cuenta de aquello. Los mismos pasajeros que discuten por un insufrible minibús acaban cediendo el asiento en el bus municipal, con un tono de cordialidad. 

Esto revela que el fortalecimiento público no sólo permite ampliar el acceso a servicios básicos y bienes necesarios para el colectivo, sino que motiva la participación conjunta de la ciudadanía. Más aún, con el acceso a servicios de información, multimediáticos y actualizados, que impulsó el GAMLP. En este escenario, la democracia se consolida. 

Por ese horizonte inclusivo, equitativo, plural, participativo y democrático, las gestiones municipales y departamentales tienen el gran reto de consolidar lo público.
 
Guadalupe Peres –Cajías es docente e investigadora en comunicación.
 

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