Guillermo Mariaca Iturri

Memoria de la tea encendida

viernes, 20 de septiembre de 2019 · 00:11

¿Por qué hoy, a un mes de una nueva encrucijada, la obsesión por la memoria invade nuevamente nuestros ojos? ¿Los ojos de nosotros, los viejos, los que luchamos contra las dictaduras y construimos esta tan precaria democracia? ¿Esos ojos nuestros que han aprendido a mirar lejos; lejos hacia atrás y lejos hacia adelante? ¿Ojos que no solamente miran sino que también escuchan el ruido de fondo de tantas derrotas y tan pocas victorias; aquel sonido musical de la historia; ese crepitar de las brasas de la tea encendida?

Nuestros padres parieron una revolución, pero, al día siguiente, la crucificaron. Y nosotros, hijos de ese acto fallido, padecimos el trauma de esa deserción como el instante glorioso mutado a resignación. Por eso pudimos explicarnos las dictaduras como un acto pasajero, pero, al mismo tiempo, como resultado de la renuncia de nuestros padres al sueño. Comprendimos su pena ante el espejo; compartimos su frustración y su vergüenza. Y nos prometimos a nosotros mismos, en la más honda de nuestras entrañas, que no íbamos a renunciar al sueño.

Las dictaduras lo supieron inmediatamente. Y procedieron, también, inmediatamente. Golpe tras golpe nos golpearon hasta que nuestra piel romántica supo transformarse en cuero democrático. Por eso las dictaduras fueron una experiencia abrumadora, intensa, y cortísima aunque nos pareciera que había durado toda una interminable vida. Hasta que en 1982 fue sencillo. La violencia, la pura violencia, tuvo que saber que era sólo un impulso trasnochado. Y nosotros, la generación de la democracia, comprendimos que la política era esa imposible combinación entre la fuerza, los intereses y los sueños. Comprendimos que era una palabra sagrada pero, simultáneamente, un acto profano. Por eso, quizá no solamente por eso pero también por eso, confiamos en que la gota democrática horadaría la piedra autoritaria. Pero no sucedió.

La tiranía resulta siempre de una voluntad colectiva, una voluntad que nace de un trauma. Lleva tiempo asumirlo, por eso cuando nos dimos cuenta  de que la lenta gota democrática no se convertía en un río de libertades y derechos, estábamos atrapados en una tiranía. (Que, encima, usurpaba el nombre del socialismo, el nombre que había reunido –lo sigo creyendo– lo mejor de la ética democrática). La tiranía que nos repite, cada uno de los días de estos 14 años, que es la dueña de los que fueron nuestros sueños.

Por eso, la tiranía es tan potente, por eso todavía representa a tanta gente, por eso, tantos viejos y tantos jóvenes siguen confiando en que esa tiranía es apenas el exceso de la libertad que está llegando. Por eso, la tiranía nos susurra y nos grita que no es tiranía, que es la fe que construyó el 52, el compromiso que hizo posible el 82. Por eso, precisamente el mundo cholo y la tradición campesina, por eso, alguna gente del mundo medio, aquellos que celebraron la nación y la democracia bailándolas con el Gran Poder o en la Fiesta Grande, se resisten a aceptar que el padre de esa fe y de ese compromiso es un feminicida que cada día asesina a nuestras madres libertarias. Por eso, el MAS es nuestro enemigo más íntimo, nuestro trauma más hondo. Por eso, debemos expulsarlo de nuestras pesadillas.  

Para volver a dormir confiando en que vamos a despertar creyendo en nosotros mismos, en las dos generaciones que soñaron nación y democracia y en la que hoy está rompecabezando libertades. Porque este es el momento de reunir lo mejor de nuestra historia, aun si la fuerza de nosotros los viejos a veces no responda a la inmensidad de la tarea, aun si los ojos de nuestros hijos persistan en mirarse a sí mismos y no a la república, aun si nuestros nietos sigan caminando a tropezones. Hoy, a un mes de la encrucijada, necesitamos creer que volveremos a encender la tea.

 

Guillermo Mariaca es ensayista.

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

79
1

Otras Noticias