# VerdadesSinFiltro

Pasito a pasito

jueves, 6 de julio de 2017 · 00:00
Para los que cansados de tanta porquería se perdieron el quilombo gubernamental de la semana, los pongo rápidamente en contexto: el célebre Viceministerio de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción está procesando penalmente a Pablo Solón, exembajador de Bolivia ante las Naciones Unidas, y a Rafael Archondo, quien lo sucedió en funciones.

A Solón lo acusan por nombramientos ilegales e incumplimiento de deberes y a Archondo lo acusan también por incumplimiento de deberes y, además, por anticipación y prolongación de funciones.

Para más contexto, le aviso que ambos fueron funcionarios del gobierno del MAS y ambos dejaron sus puestos, y se distanciaron del Gobierno por razones ideológicas y de principios. Es decir, ambos han cometido el pecado de la disidencia política.

Para que tenga la figura más clara, le cuento que Solón fue y es un respetado activista que tuvo una posición muy crítica frente al Gobierno en relación con el TIPNIS, y actualmente es una persona clave en la defensa medioambiental frente a los proyectos del Chepete y El Bala.

Archondo, por su parte, tuvo la osadía de sugerir públicamente en una columna que el tercer intento de reelección de Morales era nocivo para la democracia y que Choquehuanca podía ser un buen sucesor. Además, cometió el imperdonable delito de dirigir, con gran profesionalismo y entereza la Agencia de Noticias Fides, destacado medio del "Cártel de la mentira”.

Está claro en primera instancia que el régimen de Morales ha decidido sentarles la mano a dos ciudadanos a los que considera como piedras en el zapato, sobre todo a Solón, en momentos en los que intenta reactivar el proyecto de la carretera sobre el TIPNIS y justificar el monstruoso, y deficitario proyecto de la represa del Chepete.

Pero, personalmente, creo que la señal no está dirigida únicamente a ellos dos. Me da la impresión de que éste es también un fuerte mensaje interno a todos los miembros del Gobierno. 

Con esta brutal acción, el poder les dice a todos los propios que será implacable con todos los que se atrevan a abandonar el barco en este último trecho hacia el abismo. Con esta acción penal, el régimen les recuerda a sus acólitos que el más peligroso y despreciable no es el opositor de la derecha, sino el que estuvo adentro y luego los abandonó, y que con ellos no habrá clemencia.

Este es el reflejo primitivo de un gobierno que ha entrado al terreno de los huecos y las grietas, que sufre tensiones y nerviosismos crecientes, y que corcovea sin reparar en formas ni en consecuencias.

Asumo también que los movimientos sísmicos internos, derivados de las salidas de gente como Quintana, Choquehuanca y el mismo Arce, han debido dejar a muchos desplazados y descontentos que comienzan a mostrar las garras, que amenazan con delaciones intestinas y que, incluso, filtran ya información a la oposición para el destape de los escándalos que nos inundan cada semana.

La falta de recursos suficientes para contentar, como solían hacerlo, a toda la legión de amarrahuatos es seguramente también un factor que dificulta el control del rebaño y que llama a tomar este tipo de medidas preventivas.

Finalmente, no puedo dejar de expresar mi asombro e indignación por esta burda persecución a dos personas por supuestas y dudosas faltas administrativas, mientras el país se hunde en el lodo de la más horrorosa corrupción jamás vista. Imagínense qué pasaría si a ellos se los midiese con la misma vara.   

Esto va, como la canción, pasito a pasito del autoritarismo light a la dictadura.

Ilya Fortún es comunicador social.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

371
10

Otras Noticias