#VerdadesSinFiltro

¿La victoria nos pertenece?

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jueves, 28 de febrero de 2019 · 00:12

El diálogo con Evo Morales que el señor Maduro ha publicado hace un par de días ha causado un revuelo, centrado en el curioso título que el dictador venezolano le ha otorgado a su amigo. Jefe indio del sur, le ha dicho en un extraño tono, entre la burla y la condescendencia.

Las redes se han llenado de memes alusivos al curioso nuevo bautizo e incluso han salido a la palestra algunos parlamentarios, de ambos bandos, marcando posiciones ante lo que  -dicen- es un acto de discriminación y racismo.

Como suele ocurrir, las formas se han impuesto al fondo y la polémica se ha desatado alrededor de lo superfluo, dejando de lado lo central. En la burla y el jolgorio por el nuevo nombrecito de Evo Morales, hemos pasado por alto el motivo y el contenido de la llamada telefónica.

La llamada de Evo Morales a Nicolás Maduro era para felicitarlo y hacerse copartícipe de la victoria del régimen venezolano en la operación que impidió el ingreso de ayuda humanitaria. El Presidente de Bolivia estaba llamando a Nicolás Maduro para compartir el crédito de una jornada de represión sangrienta que dejó un saldo de muerte y cientos de heridos, como producto de la decisión de no permitir el ingreso de ayuda a un país que sufre una crisis humanitaria de dimensiones dantescas.

Y algunos están afanados en rasgarse las vestiduras por el mote de Gran jefe indio del sur.

“La victoria nos pertenece”, le ratificaba Maduro a su amigo Evo, en vivo y en directo, antes de despacharse un tuit en el que blandía a los cuatro vientos la llamada de su hermano “…en apoyo y respaldo por la heroica batalla que estamos librando en unión cívico-militar contra la injerencia imperial”.

El mundo entero, y entre ellos la inmensa mayoría de los bolivianos, vimos espantados las escenas de ese acto horroroso de violencia e indolencia, y Evo Morales lo aplaudió, sintiéndose, además, coautor y partícipe moral de la operación.

A mí me parece que eso es bastante más grave que lo del jocoso apodo, tanto para nosotros como para el gobierno y para el Presidente Morales. Para los bolivianos, porque asumo que compartimos la indignación de que nuestro Presidente nos arrastre a ser parte de un acto de barbarie condenado internacionalmente.

Y para Evo Morales, porque tener que cerrar filas de manera tan indigna por un amigote dispuesto a despedirse del poder masacrando y matando de hambre a sus ciudadanos, es sin duda un costo enorme.

¿O pensará Morales que alguien acá o afuera, aparte de los amarrahuatos que lo rodean, creen el cuento de que Maduro es un ejemplo democrático naufragando irreversiblemente a causa de las conjuras del imperio?

Sacar cara por un tirano impresentable que ha quebrado a su país, que hoy es condenado por la opinión pública mundial y que ha dejado de ser reconocido como presidente por las principales democracias del mundo, es una quemada de alto costo político-electoral, que seguramente debe avergonzar incluso hasta a los que tenían la intención de votar una vez más por Evo Morales.

Ese es el costo que le toca pagar al MAS en retribución a los favores recibidos por sus amigotes, y ya lo está pagando, independientemente de que el régimen venezolano caiga ahora o dure hasta fin de año.

 

Ilya Fortún es comunicador social

 

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