Serotonina

2019: incertidumbre y eclosión o sumisión

lunes, 31 de diciembre de 2018 · 00:07

Como hasta ahora va el panorama político entre oficialismo y oposición, el año 2019 está lleno de incertidumbres, pues, dependiendo de como muevan sus fichas ambos actores, el país puede transitar hacia una eclosión social de dimensiones incontrolables o, por el contrario, terminar en la sumisión social a un Estado totalitario donde el pensar no sea ya importante, sino sólo sobrevivir.

En lo económico, con el petróleo en caída y con reservas gasíferas  a punto de secarse, las negociaciones con Brasil y Argentina se ponen cuesta arriba. Vaca Muerta, el Presalt y Camisea han sacado a Bolivia del centro energético para convertirlo en proveedor marginal. También a este aislamiento han aportado los puertos de GNL que funcionan en las principales costas de Brasil, Argentina y Chile. De gigantes del gas, en 14 años, nos hemos convertido en enanos gracias a las políticas erráticas y populistas que se implementaron en la principal fuente de ingresos nacionales. Lo que les dejó el tan despreciado neoliberalismo, lo chuparon como mango de pobre sin reponer nuevas áreas y pozos de explotación.

El presupuesto de la nación para el 2019 está previsto con un petróleo a 60 dólares y hoy esta apenas en 46, lo cual hace pronosticar que el déficit fiscal que ya está bordeando el 8% suba y sea cubierto con deuda externa que crece y crece (durante este Gobierno, la deuda externa se incrementó en 386%), poniéndose ya cerca de los 10  mil millones de dólares (cada ciudadano boliviano está endeudado por 909 dólares al momento ya de nacer).

Por otro lado, si bien, como en los tiempos neoliberales, la macroeconomía presenta números aparentemente equilibrados, la gente de a pie siente que lo que gana no le alcanza para cubrir sus necesidades del mes y, según las encuestas, no ve un futuro económico promisorio para el país. Las fiestas de Navidad demostraron que a pesar que las calles y mercados se inundaron de comerciantes, los compradores eran muy pocos. “La gente no está comprando, mira, toca y se va”, me decía una comerciante de la feria navideña. “O no tienen dinero o están ahorrando”, opinaba otra. Esto me lleva a  preguntar ¿hasta cuándo el régimen podrá mantener el tipo de cambio del dólar? Ya lo han dicho analistas y empresarios, el tipo de cambio es ficticio y se mantiene en 6.96 con chicle. Sin embargo, el Gobierno no se da por aludido y sigue planificando para el año 2019 millonarias inversiones en proyectos sin factibilidad y en propaganda (más de 527 millones de bolivianos, sólo para “informar” lo que hace el Gobierno)

En todo caso, el mango del sartén económico lo tiene el Gobierno y las principales movidas dependen exclusivamente de las decisiones que tome. La oposición ha encontrado en la denuncia y destape de un sinfín de actos de corrupción el Talón de Aquiles del régimen. El asalto a las arcas del Estado no es aislado y es, más bien, parte de un sistema montado desde las altas esferas, similar o mayor al que se empalmó en Brasil con Lula o en Argentina con los Kirchner. En el Gobierno está una rosca tipo cartel que alimenta y controla las redes de corrupción en todos los niveles del Estado. Así como unos nacen para matar, otros nacen para robar. La corrupción generalizada deslegitima al Gobierno y le da protagonismo a la oposición. En todo caso, a pesar que se perciben  negros nubarrones en la economía, las experiencias de Cuba y Venezuela, demuestran que este tipo de regímenes si bien saben que la economía puede ser un problema, también aprendieron, bajo la franquicia cubana, que si usan la represión política y el terror social la convierten en su aliada, porque, el hambre, en esas circunstancias, no produce rebeldía, sino sumisión y, así, de pensar en sedición, poco a poco, te vuelves esclavo de la cola, de la ración y del próximo regalo que te otorgue el todopoderoso Estado.

La confianza social, tan vital para los gobernantes, el actual régimen la ha ido minando día a día hasta bajarla de un 50% a apenas un 25%. Según la encuesta de Página Siete (diciembre, 2018) el 67% de los ciudadanos cree que la repostulación de Evo Morales el ilegal y el 45% creen que, si pierde, no entregará la banda presidencial al ganador. Por su parte, la oposición partidaria  no representa todavía un dolor de cabeza para el Gobierno. Si bien en la encuesta de P7, por primera vez, el principal candidato opositor supera a Evo, (31 a 29 %), la gente considera que una de las mayores debilidades del candidato Mesa es su “falta de firmeza y carácter” (33%). Finalmente, los conflictos sociales, hasta hoy controlados, tienden a desbordarse en 2019 por la insatisfacción, corrupción y falta de confianza. Duro año el que se nos viene.

 Iván Arias Duran es ciudadano de la República de Bolivia.

401
22

Otras Noticias