Surazo

Renuncia o denuncia

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jueves, 24 de enero de 2019 · 01:12

La Defensoría del Pueblo –cuyos orígenes se remontan a los euthynoi de Atenas, los efloren de Esparta o los tribunos de la plebe, de Roma– es una institución que, como enseña su historia, fue creada específicamente para defender a la gente de los poderosos, sean estos adinerados o gobernantes.

 Poder significa “tener expedita la facultad o potencia de hacer algo”, así que aplica a los gobernantes. Por tanto, y por esencia, la Defensoría del Pueblo no puede estar del lado de los gobernantes, sino, por el contrario, en la acera del frente. El concepto del presidente Evo Morales de que él es el pueblo y, por tanto, el defensor del pueblo lo debe defender a él es un oxímoron; es decir, la combinación de dos palabras o expresiones de sentido opuesto. Es tanto como decir que un balazo es capaz de generar vida.

Pero el señor David Tezanos Pinto se creyó a pie juntillas lo que dijo el gobernante y desde aquel malhadado día en que el Congreso lo eligió en ese cargo, en mayo de 2016, todo lo que ha hecho es defender al gobierno.

No ha interpuesto ningún recurso en contra del gobierno y; por el contrario, sí lo ha hecho contra los sectores adversos a él, como el de los médicos. 

Repite el discurso gubernamental a tal punto que lo hace con errores incluidos, como cuando la estatal Agencia Boliviana de Informaciones (ABI) publicó equivocadamente que el candidato Carlos Mesa anunciaba la anulación de bonos. Pese a que la ABI rectificó y hasta pidió disculpas, Tezanos convocó a la prensa para defender los bonos a los que, en realidad, nadie pretende tocar.

Debido a su accionar parcializado y desnaturalizado, se le pidió su renuncia en repetidas ocasiones, pero él prestó oídos sordos. Por el contrario, vulneró la ley al usar indebidamente bienes y servicios públicos para cuestiones particulares, como el anuncio de su boda, sus aclaraciones ante denuncias de que habría golpeado a su esposa, el anuncio de su separación y, más recientemente, al haber utilizado la Defensoría para convocar a una conferencia de prensa en la que reveló algunas intimidades de su divorcio.

Es cierto que los bolivianos perdimos a la Defensoría tras la designación de Tezanos, pero eso no quiere decir que debemos tolerar los desvaríos de un individuo que, aparentemente, es megalómano o tan egocéntrico que cree que es el protagonista de una telenovela que debe ser objeto de conocimiento público.

Con su última desvergüenza pública, vulneró, también, la Ley 348 porque está incurriendo en violencia psicológica contra su expareja. Debe renunciar o alguien lo debe denunciar.

 

Juan José Toro es Premio Nacional  en Historia del Periodismo.
 

 

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